La Revista, nº19
Bandera roja.
tu momento
Viaje al olvido
Ráfagas de lucidez
Sin temores...
Idioma de Humanidad
Ego
mientras llega el final
El Paraíso Perdido...la callada ausencia.
sabat
Hadas
Diccionario
confusion leve
REDEMPTION
El chamán de los ojos de pájaro
Me sonrojo...
Tiempo de luces, tiempo de sombras
EL HOMBRE QUE LLOVÍA
voremsalvación
un,dos,tres
Cuando Cupido se aburre


Alaia
alejandro
Anara
canci
carolina
diesel
enunoceano
Gema
grekosay
irakur
ismael1991
jenoe
juanjo
lala
lullaby
Noeliaf
oceano
Onlythebestones
rosa
Rubén
sour_sYstem

Índice
Bandera roja.

Poesía
20 Mar 2007
Alaia

Truenos, relámpagos.
Bandera roja.
Yó, naúfraga irresponsable, comienzo a caminar.
El mar es mío, no hay nadie, sólo yo.
Me llama a gritos,
no puedo resistir unirme a él.
Camino por la orilla, no hay peligro.
Un poco más lejos, un poco más allí.
La tormenta arrecia,
Agua dulce en mi cabeza, agua salada en mis piés.

¿ Cuál es gota? ¿ Cuál es ola?.
Soy mar, soy arena, soy ola,
soy una caracola.
Chirriantes rayos derrapan en el mar.
El ruido de los truenos asustan por primera vez mis oidos.
De pronto,
una ola traicionera sale de su encuadre tragándose la caracola.
Caracola se pierde en la oscuridad, da vueltas, pataléa,
la arena con fuerza golpéa su frágil caparazón.
Sus fuerzas flaquéan,
el mar se la lleva cruelmente para sus entrañas.
Caracola no puede dejarse, no quiere terminar así,
su último intento de rebeldía la consigue dejar exhausta en la orilla.
Asustada, temblando,
llora tirada en la arena.
El mar le reprende:
¿ Es que no viste la bandera roja?
Espero que hayas aprendido la lección, le dice seriamente.
Caracola dice un sí casi inaudible,
es que ama tanto el mar,.

Un abrazo. Alaia
tu momento

Poesía
06 Mar 2007
alejandro

Eterno cambio de estado y de sentido,
comienza con sueños de tiempo y espacio,
de su etérea superficie nos aferramos,
mas luego nos perdemos y sin saberlo dormimos,
dormimos en el sueño y sueño que te amo,
sueño con tus ojos reflejando mi cuerpo,
manto de luz, lecho de tiempo
ráfaga de juicio, torbellino de vació me devuelve a lo divino,
que era mi descanso y que es mi dominio,
mas caro sale el pago, por ese ultimo cambio,
pues antes del sueño habíamos escrito,
que al regresar, nada llevaríamos,
ni alegrías, ni llanto y mi mucho menos, tu hermosa sonrisa.
Viaje al olvido

Poesía
24 Abr 2007
Anara

Si digo amor,
quizá vuelva a oír,
la estrepitosa algarabía
de nuestra ciudad plomiza.
Si digo amor,
estaré sellando otra vez
mi cautiverio en la oscuridad.
Si miro las bellas críspulas,
nacerán los recuerdos
y estallará mi piel.
Si digo amor, mis ojos anegados
sabrán donde estás.
Si digo amor, volverá la vida
y ya... no seré yo.
Ráfagas de lucidez
Enviado por: canci el Lunes, 05 de Marzo de 2007
Poesía

Las risas se apagan
son estáticas y carentes de vida.
Todo es maquinal y fatuo.
La desilusión y la desesperanza
flotan en el ambiente como algo normal.
Prisas, intranquilidad y apatía son constantes.
La adulteración y la falsedad
pacen junto a los humanos.
¿ Humanos ?
Máquinas devoradoras y malhablantes
que machacan inexorablemente
todo cuanto a su alcance está.

Los hilos siguen moviéndose
y las marionetas políticas
actúan incansablemente mal.
El escenario maltrecho y destrozado
sirve de trampolín a los futuros actores.
El círculo vicioso
se aferra por conservar su redondez,
y la incultura entorpece su evolución geométrica.
El entramado viviente
se teje a prisa.
¿ Hasta cuándo ?
Lo importante es que sea tupido
que nadie escape por el agujero de la razón,
que los hilos aten fuertemente,
pero sin dejar huella.
Las golosinas del "progreso"
juegan un papel capital.
Mientras tanto,
el Universo va perdiendo aliento
y su recuperación cada vez es más penosa.
La razón desciende un fatídico peldaño
y una corona de flores incultas
cerrará su boca para siempre.
Sin temores...
Enviado por: carolina el Sábado, 14 de Abril de 2007
Poesía

Eres luz de mágica fase inspiradora
donde teje su toque la enredadera
del misterio brillo de tus ojos.
Eres el amante sin sonrojos
del amanecer sincero en la tierra,
en el tiempo,
en las distancias sin temores.
Quizás sólo seas el amor...
EL HOMBRE QUE LLOVÍA
Enviado por: Onlythebestones el Viernes, 16 de Marzo de 2007
Relatos
A los Prada y al Villaescusa, el más Prada de los Prada.

Manuel Prada fue un niño totalmente normal. No llovía entonces ni tan siquiera lloviznaba. Ya caía afuera suficiente agua para tener que llover por dentro. En todo caso, lloraba, como todo hijo de vecino, cuando su padre le pegaba una tunda por haber hecho saltar a una oveja por encima de la valla como si fuera un caballo, o cuando se caía del pajar, o cuando le entraba una cosa en el ojo, o cualquier cosa por el estilo. Pero tampoco hacía eso usualmente, ni tan siquiera cuando la señorita le pegaba con la regla por haber hablado en gallego en la escuela, ni cuando tenía que privarse del partido de fútbol porque tenía que recoger patatas o regar la huerta o dar de comer a los animales... Lloraba o no lloraba, pero de llover nada.

Ni tampoco cuando fue muchacho hubo amago tormentoso, pese a que la edad era propicia. Más bien empezó a sentirse seco, seco y baldío como un bosque quemado. Y es que no quería pasarse la vida en el campo o en la cantera, lo único que podía hacerse en Rubiá, a parte de jugar a las cartas y beber en el bar.
Como todos, terminó marchándose. Se fue a París. Aunque de eso no estaba muy seguro, porque aquello no se parecía en nada a París, por mucho que los carteles de la estación o el francés que oía día y noche así lo confirmaran. Aquello era un laberinto de largas y perdidas callejuelas, de muros infranqueables, de edificios de gritonas ventanillas extendidas al infinito, un lugar donde definitivamente el tiempo se perdía escondido en sus rincones.
Trabajando y malviviendo en esa ciudad desconocida se le extravió la edad y el sentido y se le quedaron los bolsillos tan sólo llenos de polvo. Y como el polvo le daba alergia, empezó entonces a sentir la necesidad de llover. Las silvas y los helechos y los castaños de los que estaba hecho le demandaron lluvia, la lluvia que caía fácil en su infancia sobre la escuela, las casas de piedra, las hortiñas de Rubiana de Valedoras. Y poquito a poco se le fueron formando las nubes, un vaporcillo alegre que le nacía de los recuerdos. Iba despacio, porque, aunque era joven, trabajaba mucho y comía poco. Pero, cuando apenas había reunido unas pocas nubes, se le escaparon todas en una lluvia fina, finilla, una lluviecita reidora, pequeña y bulliciosa en cuanto vio a Olga, una muchacha menudita y trabajadora, que cosía en una fábrica textil y que hablaba con acento de Lugo. Y ya no paró de llover. Llovía durante la semana, porque pensaba en Olga, caía un buen chaparrón cuando paseaba con Olga por el París de los domingos, cuando Paris era París, con el Sena, el Barrio Latino, Notre Dame, Los Campos Eliseos e incluso la Torre Eiffel para hacerse fotos en blanco y negro.
Llovía fuerte, llovía suave, llovía tanto que se sentía fértil, exuberante, vivo y estaba tan lleno de agua que se desbordaba sobre el cuerpecito de hojita temblorosa de Olga.
Así, el ritmo de la lluvia le devolvió el tiempo, la edad y el sentido: si trabajaba, apenas chispeaba, para no molestar; al volver a casa, con Olga, caía una lluvia de abril, cuando nacieron los hijos, sobretodo con Patri, la primera, no llovió sino que hizo tormenta, una tormenta estupenda, con rayos y truenos y agua en abundancia, una de esas de agosto. Comenzó entonces a sentir que París era París, incluso cuando no era domingo, porque tenía una casa en las afueras, porque los hijos hablaban francés, porque sus compañeros de trabajo eran franceses...Bueno, principalmente porque en París llovía y en su tierra no. Después de tanto tiempo y de tantas cartas, cuando volvió a su tierra, ya no siendo Manuel, sino Manuel y Olga y Patri y Jennifer y Olivier, se dio cuenta de que allí no necesitaba llover porque era precisamente su tierra, pero que en París, quizás con tanta agua, había echado raíces.

Ni tampoco cuando fue muchacho hubo amago tormentoso, pese a que la edad era propicia. Más bien empezó a sentirse seco, seco y baldío como un bosque quemado. Y es que no quería pasarse la vida en el campo o en la cantera, lo único que podía hacerse en Rubiá, a parte de jugar a las cartas y beber en el bar.
Como todos, terminó marchándose. Se fue a París. Aunque de eso no estaba muy seguro, porque aquello no se parecía en nada a París, por mucho que los carteles de la estación o el francés que oía día y noche así lo confirmaran. Aquello era un laberinto de largas y perdidas callejuelas, de muros infranqueables, de edificios de gritonas ventanillas extendidas al infinito, un lugar donde definitivamente el tiempo se perdía escondido en sus rincones.
Trabajando y malviviendo en esa ciudad desconocida se le extravió la edad y el sentido y se le quedaron los bolsillos tan sólo llenos de polvo. Y como el polvo le daba alergia, empezó entonces a sentir la necesidad de llover. Las silvas y los helechos y los castaños de los que estaba hecho le demandaron lluvia, la lluvia que caía fácil en su infancia sobre la escuela, las casas de piedra, las hortiñas de Rubiana de Valedoras. Y poquito a poco se le fueron formando las nubes, un vaporcillo alegre que le nacía de los recuerdos. Iba despacio, porque, aunque era joven, trabajaba mucho y comía poco. Pero, cuando apenas había reunido unas pocas nubes, se le escaparon todas en una lluvia fina, finilla, una lluviecita reidora, pequeña y bulliciosa en cuanto vio a Olga, una muchacha menudita y trabajadora, que cosía en una fábrica textil y que hablaba con acento de Lugo. Y ya no paró de llover. Llovía durante la semana, porque pensaba en Olga, caía un buen chaparrón cuando paseaba con Olga por el París de los domingos, cuando Paris era París, con el Sena, el Barrio Latino, Notre Dame, Los Campos Eliseos e incluso la Torre Eiffel para hacerse fotos en blanco y negro.
Llovía fuerte, llovía suave, llovía tanto que se sentía fértil, exuberante, vivo y estaba tan lleno de agua que se desbordaba sobre el cuerpecito de hojita temblorosa de Olga.
Así, el ritmo de la lluvia le devolvió el tiempo, la edad y el sentido: si trabajaba, apenas chispeaba, para no molestar; al volver a casa, con Olga, caía una lluvia de abril, cuando nacieron los hijos, sobretodo con Patri, la primera, no llovió sino que hizo tormenta, una tormenta estupenda, con rayos y truenos y agua en abundancia, una de esas de agosto. Comenzó entonces a sentir que París era París, incluso cuando no era domingo, porque tenía una casa en las afueras, porque los hijos hablaban francés, porque sus compañeros de trabajo eran franceses...Bueno, principalmente porque en París llovía y en su tierra no. Después de tanto tiempo y de tantas cartas, cuando volvió a su tierra, ya no siendo Manuel, sino Manuel y Olga y Patri y Jennifer y Olivier, se dio cuenta de que allí no necesitaba llover porque era precisamente su tierra, pero que en París, quizás con tanta agua, había echado raíces.
voremsalvación
Enviado por: rosa el Sábado, 21 de Abril de 2007
Diarios

Las horas transcurren imprecisas acompañando mis gestos y palabras, ritos aprendidos de lo cotidiano, que envuelven mi presencia de la necesaria normalidad .
Alguna palabra surge, arrastrada con desgana inapetente.
Desprovistas de sentido rellenan agujeros de desconfianza que aportan y confirman que sigo aquí, que consigo manterme en tierra firme y llego a resultar creible y dentro de la norma ..
Hay momentos que creo escuchar entre susurros una profunda y calida voz que entona un pequeño verso , un verso que creo conocer, pero que jamas alcanzo a descifrar, porque se pierde en el mismo eter del que proviene la voz. A la menor oportunidad huyo y me dejo caer en la memoria de la felicidad que un dia fué.

Siempre tuve la certeza de que pagaria un alto tributo al hermoso privilegio de alcanzar tanta dicha. El don de palpitar solo con tu presencia, el sublime sonido del viento haciendo musica en el aire, , elevarse desprovista de cuerpo , fundir la emoción vibrando con tu sola presencia, rozar el extasis al amor de tu piel morena, mirar feliz tu cuerpo dormido, presintiendo el calor que el sol deposita en doradas monedas sobre tu espalda;Mientras tú, ausente, con la aparente indefensión del sueño, inundas mi corazón con un amor inaprensible, delicado
.
Nada necesito.henchida de placer y orgullo, me estremezco y dejo que mis lagrimas deslicen dulcemente y con ternura la completa quietud que pacifica todos mis anhelos, haciendo mas completa y llena la luz, la belleza que derrocha milagro, y ya no me sorprende desear de existir, si de esa manera consigo conjurar cualquier amenaza que turbe la paz de los amantes.

Es entonces cuando rendida, comienzo el camino de vuelta y consigo sentarme frente a una pantalla que como a una ventana lanzo lo que oprime mi corazón.
un,dos,tres
Enviado por: Rubén el Jueves, 19 de Abril de 2007
Relatos

Escapé de una jaula, curioso que la rodilla que me falló entonces para mal, quiera recompensarme fallando justo cuando necesitaba un descanso, pero a jaula del trabajo no era lo que yo pensaba, ahora meses después, después del invierno, y casi pasada la primavera, sigo pensando en tí, sigo viendote en cada esquina, los recuerdos me avasallan , me tiran hacia un abismo en el que imagenes, sonidos, olores, todo me recuerda a ti.
Ya no veo tu cara, sólo un nombre en una serie interminable de fotografias que decidí no romper, en un gesto. En todo, ya ha pasado mucho tiempo, y sigo tan loco por ti como el primer día, no te tengo y te juré odio eterno pero te quiero, más que a nadie, y te odio más que a mi por quererte.
Espero que mañana sea el día en que por fin amanezca.

PD: vuelvo
Cuando Cupido se aburre
Enviado por: sour_sYstem el Miércoles, 04 de Abril de 2007
Diarios

Me he sentido imbecil, para no variar. No se si creía en los flechazos, pero hoy por un momento casi caigo, y fue un “casi” eterno. Me enamore y desenamoré en cuatro horas. Algo así como la experiencia del “cegador”, con la que perdí un año intentando digerir lo imposible, embotellada a presión en cuatro puñeteras horas.
Ha sido intenso, sí.

Él sonreía. Encantador. Nadie nombraba a Irene. Sólo a una tal ex de Burgos con la que no había acabado bien. Contestaba con evasivas o directamente ni contestaba a las preguntas indiscretas que Susana le lanzaba, mientras nos guiñaba el ojo como si le hubiera entrado ceniza.
Tres horas y dos cafés después yo estaba mareada por el humo.Yo fumando como un carretero, mientras él, encantador, seguía sonriendo y contando batallitas. ¡Qué entusiasmo, qué vidilla de repente! Entonces, ¿hay alguien?

Mis sospechas se materializaron en una conversación del todo patética, que decidí cortar para no hacer el ridículo cuando en cualquier momento se diera cuenta de que me jode realmente no haber escuchado ni una vez sobre Irene o como él prefiere llamar “mi nena”
En fin. Ahora ya no jode tanto. He salido del paso lo mejor posible y espero que se le quite de la cabeza esa idea de ser el “deseado-no alcanzado-enamorado de otra”, aunque intuyo que se lo tiene bastante propuesto, y que yo tendré que filtrar más que nunca.
Tendré que aplicarme más el “Good bye stranger”.
Hace un rato volví a saber de Abel, valiente al volver, preguntando si estoy libre para venir a verme. La verdad es que no tengo ganas de reafirmarme con encuentros inútiles a estas alturas, aunque dicen que ningún encuentro es inútil.
No me hace falta lidiar con más capullos por hoy.
En resumidas cuentas, parece que los flechazos no tienen mucha posibilidad de ocurrir, y eso, sumado a mi creciente pesimismo sobre el tema, la probabilidad es prácticamente nula.
Es hora de subir la guardia, aunque dé pereza. Filtrar la excentricidad ajena, reducida a polvo y sólo dejarse deslumbrar por los tropezones de naturalidad y buena intención.
Y si es necesario, sólo en casos de sed, dejarse enamorar aunque solo sea para que le brillen a uno los ojos durante cuatro horas.
Espero quedarme con alguna moraleja (por aquello de que de errores se aprende). Porque mañana habré olvidado esta zancadilla, perfectamente descansada y preparada para caer de nuevo.
Tiempo de luces, tiempo de sombras
Enviado por: oceano el Jueves, 15 de Marzo de 2007
Poesía

Momentos que no llegan. Tiempo de sombras. Como dijo Brecht: “¿En los tiempos sombríos, se cantará también? También se cantará sobre los tiempos sombríos”.
De momento me he quedado sola, huérfana de la luna y de amor. No quiero morir de mal de amores, pero eso será lo que me ocurrirá si mi amor no vuelve pronto.

Tiempo de luces,
Tiempo de sombras
El sol marca el paso del tiempo
Sobre mis pies
¿Quién persigue la luz en mi mano?

¿Cantaré también en los tiempos sombríos?
En los tiempos sombríos,
¿Se cantará también?
Cuando pasen las sombras,
¿Seguirás amándome?
Tiempo de luces,
Tiempo de sombras
Las luces vienen y van,
Dotando a la vida
De un extraño realismo
¿Cantarás a mi lado en los tiempos sombríos?
Tiempo de luces,
Tiempo de sombras
Me sonrojo...
Enviado por: Noeliaf el Lunes, 05 de Marzo de 2007
Poesía

Me sonrojo…
mis dedos danzan al compás en tu cuerpo,
y mi boca toca en cada poro de tu piel,
es el dulce juego de sentir nuestros desiertos,
son tus movimientos y mi sed,
Me sonrojo si me tocas…
y en el jardínme deshojo entre tus brazos,…ya no somos dos,
le regalas a mi noche el secreto de tus ojos,
y tus besos ya no son contrato ni promesa,
Me sonrojo si me encuentras…
y me subo cada instante al tren de tus caricias para ver pasar la noche en compañía, de tu cuerpo interpreto mi presencia,

eres músico de mis deseos, artesano de mis líneas y nómada en mis rincones,
me gusta jugar a las miradas, saberte atento, disfrutar de tus manías,
soy soñadora de tus sueños, jardinera en tus jardines y creadora en tus guiones,
Me sonrojo si me trenzas…
pierdo la razón…, olvidé la de ayer y no tengo para mañana,
hoy…nuestra sinrazón agita el suelo,
vestimos la noche de aromas sólo nuestros,
cantamos al silencio estremecido y a las ganas,
Pasa la noche…todavía me sonrojo si te acercas…
El chamán de los ojos de pájaro
Enviado por: lullaby el Lunes, 16 de Abril de 2007
Reflexiones

Sensaciónes ya conocidas inundan mi mente,de sonidos, palabras, caricias, miradas, olores nuevos...Siempre han estado ahi pero las borró el tiempo, la prisa ,los años, los mil caminos recorridos que al final llegan al mismo, desembocan en uno solo... Yo y las estrellas, yo y las montañas, la luna, yo y el pensamiento, yo y la palabra, yo y tu y tu risa, tus gestos, tu piel, tu y el agua, la vida que fluye,tu libertad, tus ojos que vienen de lejos, del otro mundo, tu y tus sueños, tu fuerza inquebrantable.
Tomo uno de tus colores, de los que te nutres y lo uno con los mios, los que me hacen avanzar y son eternos, indescriptibles...

Tan solo un momento y ya está, nuestras energias se reconocen y viajan juntas y hablan de secretos revelados y de los que aun quedan por descubrir.
Nuestros ojos mas abiertos que nunca, ven lo que ya vieron y se dio por perdido, ojos despiertos, ojos de libertad, miradas que hechizan,que reflejan nuestras almas...Almas nuevas, almas viejas, almas de paso por alguna ciudad, almas viajeras, buscando su infinito amanecer bajo el sol de nuestra madre tierra.
REDEMPTION
Enviado por: lala el Miércoles, 11 de Abril de 2007
Poesía

Redemption, you are so far away...
you touch me with your golden eyes.
You watch me tremble in the dark,
crying in the rain
the drops mixing with my tears
in endless sorrow and regret.
My eyes are black to yesterday
and they're refusing to say im sorry.
Looking back is not an option
for speaking such words would mean a tragedy.

Cause redemption is not needed
when there is lack of sin,
and forgiveness is not given
when only you are to forgive...
So lets play pretend this did not happen
and wish it will not happen again.
lets wait for a better tommorow
and hope and pray we dont make the same mistake.
confusion leve
Enviado por: juanjo el Jueves, 12 de Abril de 2007
Poesía

Buscándote donde mas se encuentra todo te encuentro, pero no te hallo donde debiera, las palabras amargo y agrio son distintas aunque saben igual; tiendo al error porque soy humano, porque los humanos somos miserables y a la vez dioses, me resulta que para tenerte tengo que conformarme con una parte de ti porque eres tan grande que nadie te puede tener y decido con que parte quedarme, con el suave filo azul con centro de brillo plata que tiene el alma de tu alma o lo que expresa esa galáctica esencia femenil de tus infiernos. Yo poseo eso que todos quieren para ser felices pero a mi me mata, eres una droga, eres un mendigo, eres una glorieta, un goteo de suero cayendome sobre las venas rojas guardadas y vencidas.
Diccionario
Enviado por: jenoe el Jueves, 15 de Marzo de 2007
Poesía

Si todo lo que viene va…, por que no regresas... al lugar que te corresponde.
He estado sola mucho tiempo, luego tu... cobarde!! Que con palabra dulces, tiernas llenas de melodía has intentado enseñarme lo que es el AMOR…, solo me has enseñado el DOLOR, que he tenido que soportar, con lagrimas y sin ellas, estrellándome contra el duro mural que cada vez se hacia mas grande.
En el diccionario que posee mi alma, solo se han agregado palabras de amarguras y tristezas desde tu llegada… era un amor extraño.

Extraño eras tu, aun así te había extendido la mano y abriéndote mi alma... Que en aquel entones era limpia y clara... sin ningún ODIO agregado a mi diccionario, solo la amistad…, que creía verdadera… Que hoy dejo de existir en este diccionario, que perdiendo sus palabras con significados bonitos, solo habían quedado FE y ESPERANZA.
Fe de que cambiaras, esperanza para recuperar el tiempo perdido, pero en vano fue todo… mi diccionario quedo destrozado… supe el significado de una lagrima, el significado de odio y el significado de desilusión.
Pero cuando pensé que todo lo bueno se había perdido, encontré una palabra que habitaba en mi mente y espíritu… que nunca había sido agregado al diccionario de mi alma… FAMILIA.
Porque en aquel diccionario solo existían paginas que podían ser borradas y volver a ser escritas.
Hadas
Enviado por: ismael1991 el Viernes, 20 de Abril de 2007
Relatos

Se levantó a eso de las ocho, aun tintineaban sus párpados a la luz del alba y se encontraba entre la realidad y el sueño, la alegre y dulce fantasía, y la triste realidad que parecía amanecer. Como tantas otras veces en la mañana, eligió entre una de las dos puertas. Las demás veces el deseo había ganado a la conciencia y se zambullía de nuevo en el libro de los sueños, del que cada día encontraba una nueva historia por leer y, a la vez, olvidaba otras de antaño. Esta vez, sin embargo, le pudo más la fuerza y cruzó la puerta contraria.
Asomó la cabeza por la ventana y le sorprendió lo que vio. Llovía como nunca. Llovía y llovía, y pareciese que aquello no fuese nunca a acabar. La imagen que tenía ante si era la de cientos de casas escondidas bajo la lluvia, con la boca cerrada en un intento de no resfriarse. A lo lejos, un horizonte describía lo que estaba por venir. Se divisaba un cielo abierto, dispuesto a ser el paisaje por el que el sol brillara. Entonces pensó que no lo quedaba mucho tiempo. Quizá diez, quince minutos. No más. Se vistió con lo primero que pilló y bajo corriendo las escaleras.

Para él, la calle estaba desierta, no había nadie que perturbara su presencia, nadie que pudiese mirarlo con reproche y que lo hacia sentirse culpable. Y aunque en algún momento sintió tropezarse con un bache, alguien que lo había intentado detener en su camino, al mirar hacia atrás no veía a nadie. Así que siguió adelante, corriendo y gastando todas sus energías. Entre mucho de sus minúsculos saltos, dio de repente uno algo más alto que los demás. Aquello pareció un salto más sobre un charco. Cualquiera que hubiese observado la escena, habría pensado que su destino era pisarlo, y, en ademán de salvarse del agua, se habría apartado.
Pero no llegó a tocar el charco, por que entonces se elevó sobre los árboles con una fuerza inimaginable, sobre las casas que se alineaban bajo sus pies y parecían mover sus tejados a modo de saludo. Despidiéndolo, como si fuese su última vez en la tierra.
Volaba abiertamente, y sentía un cosquilleo mágico y reconfortante, que lo trasladaba a un lugar sin miedos, sin ninguna frontera que saltar, sin ningún sentimiento que lo desviara de volar con las hadas, y con quien él mas deseara. Sentir que las lágrimas desaparecían allá abajo donde la vida era de color gris, y los sueños amargos y llenos de resentimientos. Sentir que la magia existe, que brota entre las hojas de los árboles y pone rumbo al horizonte, que entra y sale de ti cuando más le apetece, que te mima y te adora cuando lo más lo necesitas, y que siempre esta ahí, solo si crees en ella. Aquel muchacho no había conocido el amor, pero sabia en lo más profundo de su corazón que no era comparable a todo aquello.
Seguía volando, cuando un rayo de sol lo despertó a la realidad. Todo aquello iba a desaparecer, las hadas escaparían volando bien alto y él solo podría caer hasta que la tierra le encontrara un lugar donde reposar. Lloraba, y no encontraba razón por la que volver a la realidad. Quería volver a sentir aquel cosquilleo y volar de nuevo. Lloraba, y no encontraba consuelo en la gente que lo rodeaba, atónitos ante su presencia. Quería que aquella gente se fuese, no quería su hospitalidad, ni su renovado amor. Lloraba como nunca antes lo había hecho, y eso le hizo recordar aquella lluvia. La que había escuchado momentos antes, aunque no sabia a ciencia cierta cuanto tiempo había pasado desde entonces, aunque el recuerdo se le presentaba lejano. La que le había hecho creer...
Paró de llorar. Se secó las lágrimas con la camisa, y cuando están desaparecieron por completo, también lo hicieron con ellas las preguntas y más preguntas formulada por aquellas personas que, para entonces, se habían esfumado. Reinaba el silencio a su alrededor, y parecía que el tiempo se hubiese parado solo para él, que por los siglos de los siglos su mirada se mantendría perdida allá donde mirara, formulándose miles de preguntas que no encontrarían respuesta alguna jamás. Y cuando su mirada encontrara fin y cerrara los ojos, entonces sabría que no habría vuelta atrás.
Pero algo lo despertó de sus pensamientos, se le puso la carne de gallina y sentía como le helaba el cuerpo de arriba a abajo. Miró a su mano y encontró una gota de agua, una pequeña amiga que le saco una sonrisa de donde no parecía haber nada. Poco a poco fue sintiendo el tacto de otras, y al rato estuvo rodeado por una densa lluvia. Miró al alto cielo y no encontró más que a una de las hadas, que le sonreía como el primer día y con un gesto le invitaba a acompañarla. Entonces volvió a comprenderlo todo de nuevo, aquello que había vuelto a olvidar al contacto con la realidad. Aquello que había descubierto al nacer y había sobrevivido en él gracias a sus sueños, aquello que rezaba que lo que existe en tu imaginación, si crees en ello con fuerza y con todo tu corazón, es, al fin y al cabo, lo que existe en la realidad.
sabat
Enviado por: irakur el Jueves, 15 de Marzo de 2007
Poesía

los sábados se mete a las 10 de la noche a la cama
porque piensa que la gente no es,
porque vivió en el 94 en Berlin, en el este
en un edificio abandonado por judíos.

eso le dijo un punki que troceaba una berenjena.

y ahora todo le parece insulso
porque también se metió por una alcantarilla
de la mano de Lulú hasta una sala de 1 metro de altura
donde sonaban los pixies en las tuberías
y la cerveza era gratis, robada en el oeste.

Lulú era del oeste, y se evaporó de aquel mundo
pero él se quedó, y le crecieron las manos.

ahora hasta sus manos le parecen aburridas,
hasta las mujeres que leen esas manos diciendo qué bonitas son.
(esas mujeres descubren en un instante sus ojos)

y los sábados se pone los tapones a las 10
EL Paraíso Perdido...la callada ausencia.
Enviado por: grekosay el Domingo, 01 de Abril de 2007
Reflexiones

Una palabra viene a reclamar mi espacio interior: pérdida. Es cierto que perdímos un Paraíso. Aún seguimos en esa larga búsqueda, donde cremos verlo reflejado en escaparates, en los ojos de las gentes, en las formas curiosas que llaman la atención. Deseamos un mundo inexpresable donde todo sea diferente a la Realidad. Este Paraíso no puede asociarse con situaciones vividas, sino con la ausencia, la callada ausencia del relato vital. Hemos aprendido a valorar la pérdida, porque confiamos en un tiempo sanador. Nos hemos sorprendido, en muchas ocsiones, con el inevitable final de un bocadillo...¿No es cierto? Hemos deseado que no acabara, que fuera eterno, que continuara ahí. Tememos persibir la sensación de una ausencia fantasmal. Ecos del Paraíso Perdido...porque allá sonaban ecos de canciones y murmullos de soledades. Allá éramos completos, sin temor a la eternidad, sin miedo al infinito. La callada ausencia provoca que se mueva el Alma, que se muestra viva, que surja del eterno obstáculo en que envolvemos la Rosa. Un ligero temblor nos acompaña con cada palabra....La callada Ausencia, de un Paraíso Perdido...Hemos logrado ser humanos sin darnos cuenta. ¿Qué más nos queda por descubrir? La Rosa...quizá el Jardín donde reposa...o, tal vez, correr el velo que cubre la Memoria Primordial, donde todo fue al igual que será.
mientras llega el final
Enviado por: Gema el Domingo, 22 de Abril de 2007
Poesía

Las espinas de nuestros labios
otras bocas desangrarán
ahora dormiremos tranquilos
mientras llega el final
Fue una lástima, lo siento
no tener el mismo cielo
pero yo no hago las reglas
sí decido a lo que juego

Luchábamos contra molinos
no podíamos ganar
una feroz lluvia de rayos
cayó en armaduras de metal

esperamos juntos la mañana
en un largo eclipse total
mientras el deseo era condenado
a la cárcel una eternidad
pero ahora dormiremos al fín tranquilos
mientras llega el final

Emborrachamos la cordura
con vino sin fermentar
la enredadera de nuestros brazos
otros cuerpos treparán
esta vez nos aseguraremos
de que llegue el final.
Ego
Enviado por: enunoceano el Lunes, 09 de Abril de 2007
Cuentos

No hizo acto de presencia. Yo lo esperaba pero el no vino.
Del “invierno” pasamos directo al verano. Ansiaba el desfile otoñal o el carnaval de primavera. Hubiera secretamente querido compararlos con los de “alli”que habitan claramente mi definicion de lo que es cada estacion. Yo no quiero saltearme etapas de la creacion. Aunque ultimamente he aprendido que ordenes no naturales resultan naturales.
He comenzado un estudio profundo del ego y he comenzado, como siempre por mi. No solo por ego, ni por aprendisaje. Tambien por castigo. Esa inevitable necesidad de dejarme en evidencia ante mi, que tengo...

Durante años rechacé la idea del ego. Cuando los maestros se hechaban al andar aislado por el combate del mismo yo creía que era rídiculo, innecesario, un engaño, perdida de tiempo. Incomprenscible. Si el ego es un invento humano!
Hasta que un día aquí en la isla, dandome cuenta que sufro mucho las cosas. Mi maestro me derribó con tan solo una oracion de tan solo trece palabras:
“Siempre que nos duele algo, es nuestro ego quien se siente herido”
era lo que necesitaba, aunque no fuese como lo imaginaba...
una resuesta concisa, fácil, mágica, para dejar de sufrir. Pero con el ego! Nunca.
Las lágrimas son naturales pensé. El resto del camino fue mío.
Estan ahí en el ojo. Sí, estan ahí para humectar y hacer mas fácil su trabajo, en forma desmedida que sucede? Sucede que nos quedamos ciegos, no podemos ver. Asi es, el sufrimiento nos invalida.
Descubri como se evita, a sabiendas de esto, es una llave muy importante en el camino de un alquimista. La primera que recibo desde que estoy aquí. Ya había recibido una, antes, “allá” en un libro. “El subrimiento no existe es el pensamiento del hombre el que lo crea” shaskspeare.
Solo que sin implicar el causante, el ego; no pude llevarlo por entero a la práctica.
Meses después con mis problemas de pareja. Mi maestro me volvio a hablar.
“Yo me quiero mucho, entonces me cuido mucho, no hago nada que me haga estar mal.(me sentí muy tonta) te estas olvidando de las tres palabras para vivir bien.
¿Cuáles?
Perdonar, aceptar, confiar.
El resto del camino volvió a ser mío.
Idioma de Humanidad
Enviado por: diesel el Lunes, 09 de Abril de 2007
Reflexiones

Llevaba tiempo imaginándome un mundo lleno de mayúsculos conceptos para no olvidarme nunca del lenguaje humano... pero el mundo comenzó a crear su propio idioma con signos aritméticos de sumas y multiplicaciones de capitales y entonces se olvidó de poetizar a la existencia. Ahora sólo busco lenguajes donde las palabras sean simplemente presencias de seres vivos más que juego de mayúsculas o cifras estadísticas de sumas y restas. Al fin y al cabo la Humanidad debe siempre hablar con gestos tan profundos como el mirarse directamente a los ojos, Lo demás es ya insuficiente.
ParadissoPerdutto  por   Marta Gómez  -  kaskabel   -  naima
Cación Los Hijos del hambre no tienen mañana de "Canteca de Macao"
Montaje por Isaac Berrokal