La Revista nº15
 
Cuando paseo por mis recuerdos más tiernos me encuentro esos momentos que siento amables en el leve caminar por la vereda izquierda de mi corazón. Me sitúo en ella y pronto, aquí y allá, mis divagaciones me limpian el alma y respiro, hondamente, para sentirme orgullosa de ser simiente insertada en la comunal tarea de sostener principios hacedores de sentir roja la vida. Oigo ruidos en la vereda izquierda de mi calle y en ese instante veo a los amigos que me esperan. Date prisa, Carolina, que tenemos todavía mucho que sentir.
La vereda de mi izquierda  Autor: carolina - Poesía - 12 de Dic de 2005