Lluvia, barro, viento y ardor.

Cuando llegaba el crudo invierno, el barro se nos pegaba a las botas y éstas comenzaban a pesar muchos más gramos que durante la alegre primavera. Entonces, en medio de la lluvia, el barro y el viento, el ardor que poníamos durante la batalla campal se traducía en crudeza, arisca sensación de que había que moverse, y movilizarse, para no quedarnos helados en aquel pleno pulmón de la Casa de Campo de Madrid donde el vaho era tan continuo que notabas, en el cogote, la respiración incontrolada de los rivales. Sorteando charcos, piedras, ramas caídas de los árboles, luchábamos hasta con los dientes por poseer el balón. Aquel campo era una verdadera olla de grillos enloquecidos por el canto del gol. Si alargabas la mano podías notar cómo el frío te hacía correr o, en caso contrario, te equivocabas a la hora de la creatividad.

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Una escala de valores positivos (completo)

Basándome en mi propio trabajo titulado “Si de valores hablamos…” puedo construir una verdadera escala de valores positivos que, a pesar de ser subjetiva, considero que es muy valiosa para cualquier ser humano que busque construir una vida mejor para él mismo o ella misma y para la sociedad en que vive y se desarrolla. Una escala de valores positivos para desterrar las lacras de una humanidad que necesita nuevos paradigmas, una nueva conciencia como seres humanos, una verdadera propuesta de vida plena desarrollada en un mundo mucho más completo que el actual.

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Ruptura (Debo aclarar lo aquí leído lleva lugar y fecha nombre y apellido)

Así transcurrieron los días, como algo que carece de sentido
Es como si todo estuviera vacío, como si el mundo fuera inmensamente grande y esto que existe no alcanzara a cubrir todo ese espacio…es tan desconcertante.
Solo hay silencio e imágenes tuyas que recorren todos los sitios, puedo verte ahora mismo mientras escribo esto al otro lado sentada inclinando la cabeza, guiñándome el ojo y yo vuelvo a mirar este ordenador que no es como el otro, y regreso a la realidad…
Te he dicho que te quiero…
Te quiero para andar juntos en la hora muerta de la madrugada caminando de la mano,
Te quiero para sentarnos a mirar como sucede el tiempo, y como la vida fluye frente a nosotros
Te quiero para bailar, por toda la pista durante toda la noche y verte dar la vuelta
Te quiero para escuchar todos los sonid…

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La herencia de Madame Canaris -Capítulo 10- (Novela)

Angeline Castell Rouge se lo estaba pasando en grande en la playa de Le Touquet. Estaba tan feliz, tumbada sobre la toalla y tomando un poco el sol ya que hacía un tiempo primaveral a pesar de ser octubre, que se puso a cantar y José Roberto Ortero de Jumilla no la quiso interrumpir…

– Tengo millares de estrellas y tengo la luna y el sol y la luz de tu mirada, y la luz de tu mirada dentro de mi corazón. Tengo las nubes del cielo y tengo las olas del mar y si tengo tu cariño, y si tengo tu cariño ya no quiero nada más. Estando contigo, contigo, contigo de pronto me siento feliz, y cuando te miro, te miro, te miro me olvido del mundo y de mí. que maravilloso es quererte así estando contigo, contigo, contigo me siento feliz. Cuando amanece nevando no siento la falta del sol y los copos de la nieve, y los copos de la nieve me parecen de color. Cuando la tarde termina y todo se empieza a nublar mi camino se ilumina, mi camino se ilumina si me vuelves a mirar. Estando contigo, contigo, contigo de pronto me siento feliz, y cuando te miro, te miro, te miro me olvido del mundo y de mí, que maravilloso es quererte así estando contigo, contigo, contigo, contigo me siento feliz. Estando contigo, contigo, contigo de pronto me siento feliz, y cuando te miro, te miro, te miro me olvido del mundo y de mí. Que maravilloso es quererte así estando contigo, contigo, contigo, hablando contigo, contigo, contigo me siento feliz.

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Nuevo Cuaderno: Aventura en Copacabana.

Cuando llegué a Copacabana era por la mañana y me sentía poeta. Las olas del mar bramaban y me traían a la memoria versos de Espronceda mientras “El Pirata” de Andrés me miraba de arriba a abajo. Estuve a punto de soltarle dos guantazos pero me contuve porque, al fin y al cabo, yo comprendía que él no ligaba con ninguna porque era bajito, feo, poca cosa de carnes y con un ojo tuerto. O sea, todo lo contrario de un galán con bigote a lo Errol Flyn o sin bigote como Ricardo Montalbán. Y es que “El Pirata” de Andrés, además, era barbilampiño y tartamudeaba al hablar.

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El que vino a España a cagar (Corregido y Completo)

Nunca he sido jamás un racista y nunca seré jamás un racista; porque pienso que el racismo es una de las lacras más nocivas que exite entre los seres humanos. Pero hay casos que claman al cielo y es justo denunciarlos. España es bien conocida, en el mundo entero, por ser patria de personas generosas que abrimos las puertas a todos los que vienen en búsqueda de un lugar mejor para vivir. Y está bien claro que no todos los extranjeros han venido a España para trabajar honradamente sino para vivir de gorra a costa de la generosidad de los españoles. En este sentido yo fui testigo de un hecho verdadero y real.

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Al final

Había comprendido aquella tarde el mal que le hizo, fue
como si todos esos actos que cometió sin responsabilidad al fin fueran saldados, sólo hasta ese momento fue consiente de cada vez que le quebró el alma, que le hirió de la única manera en que hiere el amor y que acabo una a una con sus aspiraciones…

…La vida se le detuvo en ese momento y aquella sensación que no volvería a sentir si no hasta el día de su muerte le
consumía, no pudo soportarlo más y comenzó a llorar
desconsoladamente pero en silencio, no puedes ir en contra de lo que amas, esa, era la frase que el siempre le repetía, pero que hasta ese día comprendió de manera distinta, arrepentida mientras temblaba escribió

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La herencia de Madame Canaris -Capítulo 9- (Novela)

- ¡Ya estamos aquí, princesa! Este es el número 29 de la rue de la République y esta es la entrada al “Courrier Picard” de Amiens. Entremos.

– Un momento, José Roberto. Voy a soltarme el cabello. Así convenzo más rápidamente a mis admiradores.

– ¡Jajaja! Por eso te he traído conmigo, Angeline.

– Así que ha sido sólo por eso…

– Por eso y por tu insuperable inteligencia.

– ¿También voy a tener que estar callada hoy?

– Nada de eso. Hoy es necesario que hables incluso más que yo cuando estemos metidos en harina.

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¿Quienes somos los que rezamos?

¿Quienes somos los que rezamos?

¿ los cobardes, los sensibles o temerosos, los esperanzadores, los idiotas, los incrédulos, los listos? y ¿Por qué rezamos? ¿ Creemos conseguir un mundo mejor, una vida de felicidad, la cura, el milagro?

No lo sé…pero yo rezo cuando hablo en la noche, cuando nadie me escucha, cuando creo que solo yo o solo “el” podría entender mi verdad o solamente “nosotros” estaríamos dispuestos a escuchar una historia de incontables horas.

Y no sé si perderé mi tiempo, si viviré en un inalcanzable mundo de fantasías o inútiles irrealidades pero haciéndolo así regreso al hogar del que vengo bajo cada una de las estrellas que alumbra mi ser.

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Orígenes (Dossier)

Jarcha (del árabe “jarya”) es, en la Literatura, la estrofa final de una moaxaja (tembién conocida como muwassaha árebe o hebrea. La jarcha se escribía por lo general en lengua árabe o en romance, según dice Ibn Sana al-Mulak en su preceptiva sobre la moaxaja (en el Siglo XII despes de Jesucristo) En 1948 el hebraísta S.M.Stern descubrió 20 jarchas escritas en romance mozárabe hacia 1040. En 1952, García Gómez publicó 24 jarchas romances procedentes de moaxajas árabes (manuscritos Colin). Las jarchas constituyen la primera manifestación de la literatura española. De temática preferentemente amorosa, suelen estar puestas en boca de una mujer que se queja a su madre o amigas de la ausencia o desvíos del amado, al igual que acontece en muchas de las canciones de amigo de la lírica galaicoportuguesa (siglo XIII después de Jesucristo); tal coincidencia ha hecho pensar a los filólogos e investigadores en una canción lírica de amigo localizable en Galicia y en al-Andalus.

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La herencia de Madame Canaris -Capítulo 8- (Novela)

- Probablemente se citó con alguien para comer y olvidó del todo su cita conmigo.

Estaba temblando. Era miércoles. Se sirvió otra copa de coñac y miró al cielo tras los cristales de la ventana. Las nubes se estaban acumulando.

– Empiezo a estar un poco cansado de todo esto.

Quizás la lluvia se contuviera hasta después de las once de la noche. Esperó. Si se había contenido durante tanto tiempo, ¿por qué no dos horas más? De pronto estalló el tremendo resonar de un trueno que hizo que derramara el coñac sobre la moqueta.

– ¡No puedes confiar en nadie!

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La herencia de Madame Canaris -Capítulo 7- (Novela)

- Nos quedamos aquí, Angeline.

– ¿En el Novotel Thalassa?

– Si, chavalilla. Me gusta.

Un portero salió a su encuentro.

– Bienvenidos, joven pareja. Si se van a quedar con nosotros pueden meter el automóvil en nuestro parking.

– Vamos, princesa.

Ella no esperó más órdenes y, tras dejar su flamante Peugeot Sport en el parking del hotel, los dos entraron a la Cafetería Restaurante.

– Todavía es muy temprano para cenar, José Roberto.

– Lo sé pero te invito a un vermut.

– ¿Es importante ahora?

– Sí. Mienrtras nos refrescamos un poco la garganta con el vermut puedo pedir una guía telefónica para saber dónde se encuentra el despacho del abogado Benoit de la Colette Saint-Julien D’Arc. ¿Se llama así verdad?

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Amor

Amor, me podrás desnudar el alma, viajar al interior de mi pecho, iluminar mis ojos con cariño, maquillar mis labios con los tuyos y sentir mis manos frías esperando el calor de tu piel…podrás.

Acariciarás cada centímetro de mi cuerpo y esculpirás a tu antojo figuras en la noche…también podrás, amor.

Tu saliva será el néctar de un invierno convertido en primavera, disfrutarás como nunca de la compañía del ser , sin apariencias, sin papel.

Dormirás ausentándote del ayer, cubierto por mis brazos y deseando amanecer para recordar que nada fue mentira, que existo, que existes, que te amo…nos amamos.

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Se llenan las manos…

Un nuevo día amanece,
escucho la radio
de camino hacia el trabajo,
no lo puedo creer
ha ocurrido otra vez…

Se llenan los bolsillos
de los sueños de otros
y se llenan las manos
del futuro de tus hijos
y se quedan tan panchos
mirando por encima del hombro,
como si nada ocurriese,
como si todos durmiesen.

Y todos hartos
y no hastiados de comida,
hartos de la bazofia,
del canibalismo consentido
que desgarra a tu vecino
a tu hermano ¡a tu amigo!

¡Ya no aguanto más!
Ya no podemos aguantar más
Esto huele fatal…

La herencia de Madame Canaris -Capítulo 6- (Novela)

- ¿Da su permiso, Jefe?

– Pasa, Raymond, pasa. Puedes sentarte sin tanta ceremonia inútil.

El sargento Raymond Pollain Quentin se sentó frente a su Jefe Alain Marlon Brandy Delon.

– ¿Me necesitaba para algo, Jefe?

– ¡Escucha bien, Pollain! ¡Hoy no es mi día ni tampoco es el tuyo! ¿Entendido?

– Bueno es saberlo, Jefe.

– ¡Pues entonces deja de llamarme tantas veces Jefe y hablemos como dos amigos!

– Es que yo sólo soy sargento y usted el el Jefe Inspector Superior.

– ¿Estás buscando que te meta un paquete? Porque si quieres que te meta un puro te meto un puro.

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La herencia de Madame Canaris -Capítulo 5- (Novela)

- Hola preciosa, cómo te está yendo el día.

José Roberto besó en la boca a su bellísima esposa.

– Tengo una sorpresa para ti, José Roberto.

– ¡Me has comprado un nuevo balón de fútbol!

– No. ¡Jajaja! Muchos más jugoso que eso.

– ¡Me has comprado una pelota de playa!

– ¡Jajaja! Tampoco. Algo más sabroso.

-¿Me has comprado una esclava para abanicarme cuando me entre la modorra?

– ¡Jajaja! ¡Te he preparado un cocido madrileño!

– Pues entonces vamos a comer que se hace tarde.

– Pero si sólo son las doce del mediodía…

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Estaba ultimando

Estaba en bastante silencio, ultimando un poema sobre las cosas de la vida, algunas, las pequeñas y corrientes; y escribiendo cerca de la ventana casi a un palmo y medio, y mirando el cielo ahí delante; y dicen que es grande oscuro de noche, se engrandece cuando no lo vemos cuando a oscuras dormimos, la imaginación, la ciencia, lo hacen muy grande muchos y muchos pájaros tienen allí espacio; pues cerca de la ventana ahí delante, extendido ahí arriba como una idea fija una idea de varios lados, con su color característico según la noche el día el sol la nube.
De sus moléculas surgía la lluvia seca, el bochorno humedal en el cercano entorno; y entonces cuatro pájaros no palomas no, no gaviotas, tampoco; no buitres, no carroñeros, no; no cuervos ni urracas, no patos de estanque tampoco, no.
Avisté pues, tales seres voladores no identificados, y el poema se detuvo se contuvo, se aplazó, y me asomé, en pie, y no tenía un mirador que catase lejos no, y no acerté a finalizar tal poema acaso fluyera, ya no, pues absorto como una narradora imaginativa visualizando un acto de artesano arte puro.
Y lo dejé así, y las aves que no identifiqué no pude, marcharon, y quedó el poema como con la boca abierta a la espera, y entretanto las aves, el cielo las hizo, diminutas en dimensión pequeñez, en remoto desaparecer, dispar algún lugar, por allá a lo lejos.
Y tal vez en algún más allá de estos o de aquellos en lo bendito inexplicable.
Y ya nada advertí, nada, nada más.
Y el poema no protestó, fiel quedó.

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La herencia de Madame Canaris – Capítulo 4- (Novela)

- Es usted demasiado puntual, “Joro”…

– Es que necesito ir ganando puntos para poder ganar la partida.

– ¿Se toma esto como un juego? ¡Son solamente las nueve y media de la mañana y estábamos citados a las diez!

– Exacto. Estamos jugando una partida de mus contra el misterio y es necesario ir ganando más puntos que él para que el tiempo no nos derrote.

– Ves a alguien cuyo papel crees que tú podrías hacer, y de inmediato no te gusta como lo hace y no te gusta la obra.

– ¿Cuántas copas ha tomado ya, Brandy?

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La herencia de Madame Canaris .- Capítulo 3 – (Novela)

Cuando Angeline Castell Rouge, José Roberto Ortero de Jumilla y Alain Marlon Brandy Delon llegaron al Café de Nueva Atenas salió a recibirles, en persona, Charles Saura Renoir que, por cierto, era descendiente de españoles por parte de padre pero su madre era pariente lejana del pintor Renoir. Charles se fijó en el bellísimo rostro de Angeline.

– ¡Dios mío! ¿Es posible que tanta belleza se digne venir a cenar aquí?

Le atajó, directamente, José Roberto.

– No solo es posible sino que es verdadero.

– Ante esta belleza sólo se puede pensar que merece la mejor mesa del Café.

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UN BOSQUE EN LA TARDE

Mis palabras se agotan: son levedades
de un viento que me anuncia adioses
no deseados.
Mis árboles amados, cuerpos de vida,
ajustan su verticalidad para ver nuevos
amaneceres.
Fui lírico, en esos días cuajados de verbo,
verbo en un presente de indicativo,
caminante a lo Don Antonio Machado;
hoy, valoro el pan y el silencio,
leo y presientos nuevos sueños,
callo y respiro el perfume de mil vidas.
Aquí, donde nace el Amor,
la eternidad del verso es árbol que crece.
Eterna presencia de pasados remotos,
constancia en la quietud,
elevación que saluda al nuevo día.

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La herencia de Madame Canaris – Capítulo 2 (Novela)

Cuando el Inspector Jefe de la Policía de París, Marlon Brandy, tocó el timbre de la puerta del domicilio del investigador privado José Roberto Ortero de Jumilla, salió a abrir una joven tan monumentalmente bella que él se tuvo que sujetar al quicio de la puerta para no caerse al suelo. Tras unos breves segundos pudo recuperar la voz.

– Me parece que me he equivocado de dirección.

– ¿A quién busca usted?

La voz dulce de aquella belleza de mujer la hacía aún más sexy…

– Esto… no… me parece que me he confundido de puerta…

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La herencia de Madame Canaris – Capítulo 1 (Novela)

“La multitud se arrastraba como un monstruo ciego y sin mente hacia la entrada del metro. Los pies se deslizaban hacia adelante unos pocos centímetros, se separaban, volvían a deslizarse. Howard odiaba a las multitudes”. Marlon Brandy iba pensando en Patricia Highsmith mientras esperaba la llegada del metro en la Estación de Villiers. Había decidido tomar este medio de transporte hasta la Estación de Pigalle. Ir en su propio automóvil le asfixiaba el ánimo cuando la ciudad se llenaba de tráfico. Ahora estaba inmerso en sus pensamientos. Junto a él, dos jóvenes se besaban en la boca mientras él le hacía promesas de fidelidad eterna a ella. Marlon Brandy sonrió ligeramente en el mismo instante en que la llegada del metro les hizo volver a la realidad.

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LOS SILENCIOS VENCIDOS

Cerrando los ojos
me quedo dormido,
la vida no existe
tan sólo el sonido
de mil corazones,
unidos en un silencio,
en un silencio vencido.

¿ Dónde rodear tu pelo ?
¿ Cuándo dibujar el aire ?
Velo de tarde que viaja callado
en los corazones amados.

Y dejo de preguntar…suspendo
el privilegio del sueño
frente a la verdad.

Dame de tus manos,
limonero callado,
los frutos dorados.

Y regresa el tiempo
sobre un ángel montado.
Horas que son días,
días que son años.

A la rueda rueda…
de un verso cansado.

La singular trayectoria de Yanko.

¿Era Yanko Daucik un buen delantero centro? ¿Era Yanko Daucik un mal delantero centro? Los aficionados al fútbol no se ponían de acuerdo; pero para su padre, el entrenador Fernando Daucik, no sólo era el mejor delantero centro del mundo sino, además, el mejor delantero centro del universo entero. Tanto es así que, cuando Fernando Daucik fichaba como entrenador de cualquier equipo, ponía como condición indispensable que su hijo Yanko formara parte de la plantilla del equipo. Alguna que otra vez rechazó ser entrenador de algún club por no admitirse esa condición. Fernando Daucik amaba a su hijo Yanko Daucik y Yanko Daucik amaba a su padre Fernando Daucik; porque ambos estaban orgullosos de ser quienes eran. Si yo hubiera sido Fernando Daucik hubiese hecho lo mismo. Y ahora recuerdo la singular trayectoria de Yanko Daucik en esto del fútbol. Consulto datos para reavivar mi memoira.

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Versos a diario

En el poyete de la ventana
quizás algún día esperaré,
un nuevo regreso inesperado.

Como se espera en la arena
el romper de una ola,
como se espera el sonido
del beso de un niño.

Y mientras llega…

Mientras llega,
te dejaré versos a diario
en todas las macetas de geranios.

Porque cuando no esté,
ellos te esperarán,
envolviéndote en su aroma,
dibujándote los días no vividos.

Y cuando caigan las primeras gotas de lluvia,
te resbalarán por la cara,
dejándote mi olor
a jazmín, albahaca y hierbabuena.

Ahora jugamos a las casitas de verdad

En el patio de la abuela
entre naranjos y limoneros,
nos tirábamos los platos
y hacíamos reales pucheros.

El hermano era el papá
la hermana hacía de hija
y entre líos de familia
peleábamos por ser mamá.

Todo eran risas y alegrías
lentejas por aquí y allá,
el arroz no se pegaba
y el postre siempre se helaba.

Eran años de casitas,
de juegos a ser mayor,
de tiempo dejado atrás
que nunca se olvidará.

Los años han ido pasando
y ahora no hay juego de sueños,
aunque seguimos soñando,
ya no hay peleas por ser mamá
porque ahora… lo somos de verdad.

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El mar (Comentario)

Texto.- El mar. La mar / El mar. ¡Sólo la mar! / ¿Por qué me trajiste, padre, / a la ciudad? / ¡Por qué me desenterraste / del mar? / En sueños, la marejada / me tira del corazón. / Se lo quiere llevar. / Padre, ¿por qué me trajiste / acá? (Rafael Alberti).

Comentario.- ¿El mar o la mar? Buena disyuntiva que nos plantea Rafael Alberti ante una decisión definitiva. ¿Somos del mar o somos de la mar? Estar embarcados en la memoria de los mejores poetas de todos los tiempos nos supone afrontar el lado masculino del agua y su vertiente femenina. Leyendo “El mar” de Rafael Alberti uno se siente mecido por las olas de la mar. Significante más significado. Una unidad convertida en una dualidad o, mucho mejor dicho, su viceversa. El temperamento se nos enlaza al leer y hacernos la pregunta más esencial. O somos múltiples propuestas resumidas en una sola dualidad unida a los parámetros masculino y femenino del agua o estamos naufragando sin llegar a costa alguna.

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Aventuras de una gota de agua (Test de Reflexiones)

Pregunta.- ¿Qué parte del cuento te ha gustado más? ¿Por qué?

Respuesta.- La parte que dice: “Tal y como se lo había dicho la nube, por primera vez en su vida sintió lo que era volar”. Elijo esta parte porque soy cristiano y creo firmemente en las promesas de Jesucristo tal como lo ha dicho en su vida. Y es que la primera vez que sentimos algo diferente a lo que siempre hemos sido es lo más bonito que existe en nuestras vidas. Yo fui durante 27 años empleado de Banca pero siempre soñaba, desde que tengo uso de razón, con ser escritor y periodista. Cuando Dios hizo que lograra ser escritor y periodista me sentí mucho más feliz y a gusto que cuando estaba trabajando como empleado de Banca. Supe lo que era realizarse como persona.

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