EL BOSQUE DE ALEXIS

En una tarde extraña de verano los dos Alexis y Albertinho se dirigían por un camino singular. El cual era de un bosque de eucaliptos frondosos que parecían tener vida animal, a su derecha contemplaban un rio en cascada que en su interior aguardaba ciertas sorpresas. Por otro lado a la izquierda se encortaban con un arroyo tranquilo y poco vivaz, en su superficie solo se veía una penumbra de vegetación muerta como si allí se acabara la vida, pero en su interior como con cierta perturbación se encontraban pepitas de oro que quería llamar la atención para acabar con su vida en ese arroyo moribundo y sangriento.
Ellos seguían su camino en busca de salir de aquel bosque baldío de la mano de Dios. Fijándose de nuevo en su derecha quedaron perplejos porque descubrieron olas doradas que bajaban por la cascada, en ese momento Albertinho se dispuso a lazase al agua para bañarse en esas aguas doradas, pero Alexis le paro y les explico que debía de ser una trampa para acabar con su vida. Albertinho no atendía a razón y no le podía parar nadie. En un último intento por para a Albertinho, Alexis le empujo precipitándole hacia el suelo y acabando con esa posesión de la que estaba preso.
Alexis confusa por lo que acababa de pasar, contemplo el camino para mirar si había algo, por si acaso, ella más tranquila se sentó al lado de Albertino para explicarle lo ocurrido ya que Albertino no sabía porque estaba en el suelo tirado. Ellos se incorporaron y siguieron en su camino para salir de allí, ellos divisaron un puente de hierro que pasaba por encima del arroyo, de pronto Alexis oyó un ruido a su derecha, allí había un jabalí comiéndose unas entrañas de un conejo, ella pensó que el jabalí no sería peligroso, pero se equivocaba. El jabalí al enseñar su rostro dejo a los dos sorprendidos, este jabalí estaba en un proceso de putrefacción, por lo que no podía estar vivo. Ellos salieron corriendo ya que imaginaron que el jabalí se alimentaba de restos de animales o manta animales para seguir vivo, e iría a por ellos. Así fue el jabalí les empezó a perseguir como si en eso le llevase la vida, pero este de repente se cayó al suelo ya que una de sus patas se rompió por su mal estado. Aun así, ellos dos seguían corriendo por si acaso, pero para ellos que el jabalí se cállese supuso un gran gozo.
Ellos más tranquilos continuaron por el camino, de pronto y ya cansados oyeron un grito de socorro. Alexis dijo: Vamos a ayudar, y Albertinho dijo: jope que movida. Ellos después de pensárselo se dirigieron al socorro de ese grito, resulto ser una mujer de pelo rojizo y ojos verdes a la que se le había caído una rama encima empujándola hacia el rio y dejándola colgando del filo del rio con la cabeza dentro del agua. Algo bastante perturbador, a Albertinho le pareció que debían intervenir enseguida, pero Alexis pensaba que podía ser una trampa, por los sucesos ocurridos anteriormente. Aun así ellos cogieron una rama de un árbol bastante robusto y ejercieron fuerza para sacarle a la mujer el pie de debajo de la rama caída, haciendo palanca. Al liberarle el pie a la mujer esta termino de caerse en el rio y ella se dejó arrastrar por la corriente hasta la orilla del rio. Alexis intervino y le curo el pie a esa mujer la cual les dijo su nombre que era Afrodita. Afrodita les dijo que no se le olvidaría nunca lo que habían hecho por ella y que les devolvería el favor. Afrodita le dijo que mirase hacia arriba para distraerles mientras que ella desaparecía. Alexis y Albertinho se quedaron mudos al ver que se había ido tan rápido.
Después de que afrodita se hubiese ido, Alexis se miró su mano y vio que ponía un mensaje, en el que decía que debían de ir a ver al antiguo árbol de eucalipto llamado El abuelo, de esa manera lograrían salir de allí. Albertinho de repente ve a dos corzos que en su culo blanco pone “sígueme si quieres ver al abuelo”. En ese momento Alexis y Albertinho estaban tan confusos que no sabían que hacer, Alexis siempre tan oportuna tuvo una idea. Esa idea trataba de seguir las huellas de los corzos ya que se habían ido por su lentitud para seguirles.
Ellos continuaron siguiendo las huellas de los corzos hasta que se encontraron un puente roto que no podían cruzar, entonces vieron a lo lejos una liana que podían utilizar para pasar al otro lado. Albertinho dijo: utilicemos la liana, y Alexis dijo: no eso es peligroso. Después de discutir durante un rato, Albertinho convenció a Alexis para cruzar con la liana, ya que era la única manera de pasar. Albertino dio un impulso con la liana y llego al otro lado. Luego se la paso a Alexis para que ella también se impulsara, Alexis después de un rato de espera lo hizo y casi no llega al otro lado. Pero Albertinho llego a tiempo para ayudarla y que llegase.
Ellos siguieron las huellas de los corzos, de pronto Alexis vio a lo lejos el gran árbol de eucalipto llamado el abuelo. Albertinho fue fuertemente atraído por el árbol, pero Alexis no, era bastante raro. Alexis no era atraída por el árbol debido a que era la elegida. Se ve que el árbol estaba maldito y que solo una mujer ambiciosa podría salvarlo. Albertinho llego a tocar el árbol, él ya no podía sépase de el árbol, su piel empezó a convertirse en corteza y paso a ser parte del árbol. Alexis se quedó perpleja ya que no pudo hacer nada para evitarlo. Alexis se entristeció y se sus ojos callo una lagrima dorada al mensaje de su mano. En ese mismo momento apareció de nuevo Afrodita dejando una densa niebla. Afrodita dijo: Es hora de que devuelva el favor, para salvar el bosque y a Albertinho debes abrazar el árbol con todas tus fuerzas y meterle un cabezazo. Después del mensaje, Afrodita desapareció. Alexis no dudo en hacer lo que Afrodita le indico. Ella abrazo el árbol con todas su fuerzas y al ser la elegida no se trasmuto en corteza, procedió y le metió a el árbol un cabezazo tan fuerte que se desmallo.
Alexis fue despertada por Albertinho, entonces ella le pregunto lo que había ocurrido, y Albertinho le dijo que habían ido a ver el árbol y que ella se había echado a dormir en el césped. Alexis se quedó estremecida y peso que todo era un sueño, pero se miró la mano y vio que el mensaje de afrodita todavía estaba escrito. Pensó que al curar el bosque y salvar a Albertinho debieron de olvidarlo todo. Además no solo salvo a Albertinho sino a miles de personas que cayeron en la maldición del bosque. A Alexis se le recordó como la salvadora del bosque y al bosque se le puso el nombre de Los eucaliptos de Alexis.

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En la hora del recuerdo.

En la hora del recuerdo intenso
está tu rostro de tierna fantasía
envuelto en el minuto de la melodía
en que en todo segundo yo te pienso.

En el instante siempre puro y denso
salta tu recuerdo en noche y día
y es para mí la más firme guía
del sueño fundamental e inmenso.

En el momento de pensarte ahora
se queda atrapada toda la hora
de mi frase encerrada en verso.

Y en el encuentro de estar ya mora
en la mente que de ti me aflora
un urgente e inmediato beso.

Delirios

Ahora, cuando paro mi mente, cuando la soledad me visita de nuevo, decido abrir mi mente para explorar nuevos mundos más allá de este que pareciera no aportar nada a mi impaciente necesidad de volar.

La lluvia cae; será que el cielo llora mi tristeza, o será que los duendes de lo invisible juegan a volcar el agua sobre los campos secos.

El amor pide compañía, el amor de niño necesita volar hasta el misterio imperturbable de la noche.

Mientras escribo, la inquietud alcanza nuevos senderos, la templanza vuelca sus aguas sobre los rios, y la torre se desvanece ladrillo a ladrillo hasta desaparecer ante la noble mirada del hombre.

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solo palabras

¿Que puedo hacer, si solo tengo palabras para ti? Palabras que se mecen desde mi alma a tu boca, abrigando los suspiros que se me escapan cuando te encuentro a faltar.
Acaricio cada idea de tocarte lenta y firmemente, tan delicada como lujuriosa. Paseo y divago imaginándome sobre tu cuerpo notando tu calor en las yemas de mis dedos, leyendo tu piel en braile.
Palabras que describen como mirarte a medias con los ojos huidizos enterrada en timidez, pero ardiendo en ansias desbocadas de arrancarte la ropa sin tocarte si quiera. Palabras a medias y palabras enteras.
Tus labios, mis dedos, tus ojos. Respiro. Tu mano en mi nuca escondida por la melena que resbala por mis hombros. Me acero, me agarras y te susurro que no voy a tener compasión contigo. Es eléctrico…
Me inclino sobre ti, forzándote a tumbarte. Te respiro, me desatas. Y en tu cuello siembro besos con aroma de licor, dulces pero intensos, notando como se te eriza el bello.
Salivo, trago aire y te aprieto. Me haces odiarte por el deseo que despiertas en mi, y te beso. Y me besas. Y lo lento ahora es brusco, lo delicado salvaje.
Me derramo en ti, te inundas en mi. Nos hacemos daño, y de que manera. Duro. Acaricio tu cara mientras me miras tan de cerca. No puedo evitarlo y grito cuando me muerdes.
Palabras que palpitan, palabras que se ruborizan al ser leídas. Palabras que no diré jamás por que son innombrables. Palabras que no lees, palabras que no oyes.
¿Que puedo hacer, si solo tengo palabras para enamorarte?

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El gallardón y el tabernero.

Todos le hemos visto llegar, subido todo bien tieso y estirado, en su caballo alazán y con la flamante insignia del “Opus Dei” reluciendo en su pechera: ¡Un escudo de madera representando las armas que Josémaría Escrivá de Balaguer y Albás, marqués de Peralta, dispusiera, por inspiración divina según dicen los más reaccionarios de entre los católicos, como propias de la Obra por él fundada! Ha sido “La Lagarta” la primera en poder reaccionar…

“¡Ostias, qué tipo más guapo! ¡Vaya galán de cine! ¡Parece todo un gallardón!” Y ante el malhumor de “El Navajas”, al cual los celos le devoran el alma, todos hemos soltado una carcajada general y como “El Gallardón” reconocemos a este singular y flacuchento personaje que, como salido de la penumbra, se planta ante nosotros mientas su caballo, asustado por la pillería, ha soltado unas cuantas bostas bien significativas de que come mucho mejor que cualquiera de nosotros. “El Jarales” ha tomado ya una piedra para hacer puntería con el escudo que lleva “El Gallardón” sobre su pecho; pero “La Lagarta” se lo ha impedido mientras ni “Moris” ni “Dalton” han podido hacer otra cosa sino quedarse con la boca callada…

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El sonido del tiempo al pasar

Me dolía el sonido del tiempo al pasar, que no me dijeras las palabras que esperaba que me dijeras, que no me dieras una grata sorpresa, que nadie más pensara en ti como yo lo hacía y que tú no pensaras en mí de la misma manera. Me dolías tú y la lejanía. Me dolía tu cobardía, o tu valentía de enfrentarte a esto más hábilmente que yo. Me dolía no tenerte, perderte, escribirte en lugar de abrazarte. Me dolía todo lo que dejaste entrever y lo que dijiste dejándolo ver del todo. Me dolía que quisieras dármelo todo para luego arrebatármelo en un suspiro que no era por mí.

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Las dos caras de Craso.

Está oscura la tarde de su alma. Está oscura y penetra, por las rendijas de la soledad de su piel, el eco de una estrofa que inundó su sensación al levantarse esta mañana. Y es que Otelo anoche soñó que a Dios veía y que él a Dios escuchaba. Después… despertó… (“Otelo… si hoy descubres que cantan todos los juglares de la frívola farsa… no sufras… no llores… no agonices… toma tu costumbre gris y sal de la cárcel de papel donde alguien quiere retenerte como prisionero”).

- Es usted genial, señor Baroja, y si consigue plasmar en imágenes las mismas ideas que ha escrito en el papel… ¡estaremos produciendo la comedia que romperá todos los moldes!

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Suena de fondo Marwan…

Suena de fondo Marwan…
Te podría decir,que mañana veremos el modo,
pero nunca te quedas conmigo,ni tampoco te marchas del todo…
..Agua,árboles,extrañas libélulas,
avispas que tormpemente van a parar a la piscina y yo rescato para que emprendan el vuelo de nuevo…
Mi piel bronceandose al sol se siente bien,respira bien,
calma y viento,alma y tiempo…
Mi cuerpo es un oasis,donde descansa la palabra tacto,
Me acompañará toda la vida,por eso he de cuidarlo…
De noche cambia el paisaje,
el viento trae el sonido del reloj del ayuntamiento,
las estrellas iluminan mis ojos
Deseo un porvenir que acune las ganas de todo,
y quiero que se cumpla el antojo…
Y termina la canción.
Te podría decir que mañana veremos el modo
de aprender a quedarme contigo o aprender a marcharme del todo.

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Si tuviese un…

Ah, si yo…

Si tuviese un perro me parece que lo llamaría Mantel pues suena bien y también suena a don Manuel, emérito políglota sobre una cátedra hecha con buenas maderas llamadas nobles ahí sentado hablador de lenguas literarias fuese quizá un tal don Manuel; y lo mismo suena a doña Isabel, la tiradora honesta de cartas, mujer honrada que siempre renunció a utilizar en sus consultas, y más con las cartas ya boca arrima evitó usar vacíos e ingeniosos adornos lingüísticos, espumas con deslumbramientos, y las inofensivas y temibles perogrulladas. Ah, si tuviese un…Mantel lo llamaría.

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A los 25 ya no te enamoras

A los 25 ya no te enamoras. No de verdad, no como las primeras veces. Por que la ilusión y la inocencia se rompen. Y cuanto mas consciente eres del mundo en el que vives menos real es el amor. Y eso, eso es terrible.
Las lagrimas no saben igual, el corazón ya ni se te rompe. No se te estremece el alma. La risa no se esconde caprichosa en miradas ingenuas. Apenas tiembla el pulso ya a esas alturas. Y el nerviosismo se va corriendo tras lencería barata.
Nos frivolizamos, es así, y ya no nos apasiona igual la idea de volvernos locos. Buscamos un amor mas maduro, mas sostenible, mas estable. Pero ¡Por el amor de Dios! el amor no puede ser sostenible, ni estable y ¿en que mundo cabe que sea maduro?
El amor es elixir de eterna juventud. El amor es la locura mas grande de la que nunca nos arrepentimos.
Pero un día se nos escapa, espero que no a todos al menos, pero se nos escapa. Dejamos de ser niños, de ser inconscientes.

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Te perdí

Te perdí, te dejé ir y eso significó soledad, la busqueda infinita del ser que pareciera no terminar jamás; pues es como el viento que sopla pero no sabes donde terminará.

¿Cual será la ultima vela por apagar?

A veces quisera renunciar, navegar por las aguas de la lejanía, anticipar mi suerte con mis actos, desaparecer entre la bruma y despertar en un mundo de eternos caudales.

No podría volver jamás, no haría falta volver, pues aunque renuncie a una vida, mi corazón no olvidará tu nombre.

Quizás algún dia te llegue una carta del viajero que prosiguió su rumbo, y entre hoja y hoja, una imagen, un atardecer sin sombras, la gloria firmada con tinta.

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EL DÍA

En la tarde observo este presente.
Aquí, donde mis pies soportan mis sueños,
o lo queda de ellos.
Constato la benéfica simplicidad del verso.
Lo escrito forma parte de una extraña memoria
de pan de ángel.
La terquedad del poeta le invita a sucumbir
a los frágiles adjetivos;
me quedo con muy poco;
adivinar si la verdad humana sigue siendo,
esa verdad constatada en cada nueva primavera.
Poco más, y es poesía
ese dulce ver el día como un regalo
¿ Del cielo ?
¡ Y por qué no !
Rompamos el denso velo en loca sabiduría.
Nazca o no nazca, el día es
un regalo envuelto en poesía.

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Miro la puerta abierta… (Mini Relato)

Miro la puerta abierta de la casa, por dónde tú acabas de salir esta mañana con tu cuerpo alado, hacia la frontera de aquello que está ya lejos de mi. Y mientras miro la puerta abierta de la casa bebo despacio, muy despacio, el café caliente preparado por tus amorosas manos. Pienso. Medito mientras te alejas más allá de la esquina de los árboles redondos… en este amor que, al definirlo, se queda detenido en las palabras. ¡Cómo se viven los secretos! ¡Cómo se viven esos secretos ocultos entre tú y yo que nadie conoce salvo nuestros besos de menta y fresa!. El amor. Esa condición humana que nos precipita hacia la impaciencia. Y miro la puerta abierta de la casa y tu nombre se escribe en las páginas con letra impaciente, nerviosa, tratando de recordarte y retenerte en cada centímetro de tu boca dentro de mi corazón. Escribo mientras un silencio terrible me azota este túnel incrustado en mi mirada. Nadie puede entender por qué el amor avanza entre la impaciente sensación de trazar bosques de sílabas en la página blanca. Y me desbordo en el café caliente y recuerdo, una vez más, a tus ojos arrojándome al vacío de este universo de palabras.

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POEMA AL POEMA

Del poema aprendí que su voz siempre era
la primera en salir,
la primera en cantar,
la primera voz, que me dio vida.

Al soñar supe callar, pues el poema
no estaba.
Añoraba su voz,
callaba.

Celebraba la persistencia en la memoria,
una noria de palabras encajadas,
amadas,
calladas,
miradas desde sus rasgos de rítmico compás.

Poema, nada más…
Poema.

Esta voz se adentra…

Esta voz se adentra en los mirlos que han callado, en el canto que repercute en la lluvia, en el oleaje constante de las hojas del otoño, en el olor del alhelí, del jazmín y del romero. Esta voz se adentra entre las rosas que no olvidan su esencia verdadera y quieren dar nombre a la fragancia de la memoria. Esta voz también puede ser la que se nutre de naranjos en flor, la que se bate con el viento de los sonidos del corazón, la que se acerca a tu ventana a murmurarte amores, la que rompe las distancias y se hace membrana transparente en el viaje del rocío… y la que penetra en la aurora para darte razones al conocimiento. Esta voz ocupa cada nacimiento de segundos y emite imágenes de sangre dando vueltas al silencio de la felicidad. Esta voz te llama a la ruta de los pájaros…

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La ciudad de los cuatro Juanes.

Al día de hoy, viernes 11 de julio del año 2014 después de Jesucristo, el Hogar de Molina de Segura (Murcia) es toda una ciudad de seres humanos viviendo momentos de inolvidable pasión. Si la ciudad de Ambato (Ecuador) se enorgullece de ser la ciudad de los tres Juanes, resulta que la ciudad del Hogar de Molina de Segura (España) se gloría de ser la ciudad de los cuatro Juanes (por lo menos). Resulta que al día de hoy, viernes 11 de julio del año 2014 después de Jesucristo (y se siente se siente Jesucristo está presente), en el Hogar tengo tal infinidad de amigos (y amigas) que me es imposible saber el nombre de todos y de todas; pero basta con poner el ejemplo de la amistad sincera y sin doblez alguna de los cuatro Juanes: Juan Jefe, Juan García, Juan Segundo y Juan Ducados (el orden de los factores no altera el producto).

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Nuevo Cuaderno: Hablando con las navajas.

Días antes de mi nueva aventura por los Estados Unidos de Norteamérica, en mi faceta de periodista antropológico (que para eso he estudiado lo suficiente) ausculto el mapa para elegir el punto de encuentro con las navajas si me lo permiten quienes son dueños de las navajas. Estoy en Toledo -ciudad de navajas por cierto- y elijo el corazón de las navajas. O sea, a ver si consigo que las navajas me amen lo suficiente para que los dueños de las navajas no me corten la cabellera. Lugar de encuentro (decidido mientras termino mi café con leche en el bar Toledo de la ciudad de Toledo de la provincia de Toledo) es Window Rock que, traspasado al idioma español (ya que estamos en época de traspasos de futbolistas de un continente a otro continente) significa, más o menos o menos o más, Roca Ventana. ¿Qué misterio tendrá esto de hacer una ventana en la roca? ¿Será una manera de construir casas de las navajas o el lugar dónde las navajas se reúnen para rajar más que el cuchillo de un melonero? Preparo mi equipaje para salir de dudas y a ver cómo salgo de esta nueva experiencia aventurera. Sólo sé que está en Arizona y que la capital de Arizona es Phoenix. Antes de dormir, más solo que la una, en mi habitación del Hotel Beatriz (¡cúantos recuerdos tengo yo de Beatriz y cuántos gratos paseos di yo con Beatriz allá por los tiempos de Cima!) pues me dedico a mirar al techo y pensar en las navajas. ¿Cómo serán las navajas? ¿Será verdad que rajan más que el cuchillero de un melonero? Y de pronto me quedo dormido recordando a Amparo. ¡Qué desamparado estoy, Dios mío, qué desamparado estoy! Pero en durmiendo profundamente todo se me olvida porque todo pasa por mi mente a la velocidad de un rayo supersónico.

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MOLECULAS

Del electrón tenemos que partir,
Luego con el átomo debemos ir,
Pero no nos olvidemos de mi amigo el protón,
Que comparte piso con el neutrón,
Dijimos que con el átomo tenemos que ir,
Pero no es uno al que tenemos que seguir,
Si no a muchos átomos del montón,
Que forman moléculas a mogollón.

NOCHE DE PESCA

Una noche de viento huracanado,
Nosotros estábamos helados,
Mirando el sedal ilusionados,
Pero sin atrapar ningún pescado,
Alexis y Albertinho la brisa aguantando,
Sin sentirse muy realizados,
Y estando un pelín congelados,
En vez de irse abrumados,
Se fueron descojonados.

Noches de bohemia con luna menguante (Teatro) -2-

Escena Segunda.

Personajes.- Teniente Jeta, “El Chato”, “Canuto”, Sofía Loro, Don Máximo, Don Landelino, Un gay, “La Pelona” y una chica.

Escenario.- Noche cerrada. Salón-comedor de la vivienda de Don Máximo en Madrid. La mesa está llena de viandas y bebidas de toda clase. Al fondo del escenario, y colgada del techo, hay una luna menguante.

Teniente Jeta (comiendo a dos carrillos y bebiendo sin parar).- ¡Esto es vida, sí señor!
“El Chato”.- ¡Jeta! ¡Jeta! ¡Jeta!
“Canuto”.- ¡Guau! ¡Nos estamos poniendo como El Quico de la Pantoja!
Sofía Loro.- ¡Viva Don Máximo y viva España! ¡A por ellos oé! ¡A por ellos oé oé oé!

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Me pillaste que me iba.

Me pillaste que me iba.
Ya recogí mis cosas, cerré las maletas, revisé los cajones por si me dejaba algo y a tan a sólo un instante de agarrar las llaves…

Me pillaste que me iba.

El silencio hondo se apodera de mi vientre, el corazón media y la mente escucha.

Me pillaste que me iba…

Y la ventana, vence al aire que golpea, se enrabieta, lucha , mas el cristal es fuerte, la madera vieja y …

Me pillaste que me iba.

Mis ojos expresan vida, la aceptación de lo que fue, mis ojos buscan tras el misterio de lo incierto, de lo que aun no vieron, de lo que aun no sé si verás.

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Noches de bohemia con luna menguante (Teatro) -1-

Escena Primera.

Personajes.- Don Pío, Señor Baroja, “La Inclán”, Capitán Tartaja.

Escenario.- Noche cerrada. Taberna “Méntrida” en el viejo Madrid. En las paredes hay muchas fotografías de toreros y asuntos relacionados con la tauromaquia. Se encuentran, sentados ante una mesa y hablando en voz muy baja, Don Pío y el Señor Baroja que tienen ante ellos dos vasos llenos de vino y una botella de Rioja. En la mesa cercana se encuentra, sentada en su silla, “La Inclán”, con la vista perdida y ausente mientras observa su copa de anís y luce un elegantísimo y escotado vestido de fiesta completamente rojo. Al fondo de la escena, y colgada del techo, hay una luna menguante.

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LUCHAS

Quién es el más inteligente
Lucha de cabezas
Quién se las sabe todas
Lucha de neuronas
Quién es el master indomable
Lucha de egos
Quién es buen capitán para un mal navío
Quién escribirá por esta vez el destino
Quién es el sabio, el elegido, el que sacará poder interior para derrotar al tirano de turno
Quién huye entre los arbustos
Lucha de especies
Lucha de clases
Luchar por luchar
Por ahí va nuestra hermosa humanidad

Mario Pires
Maldición Poeta

Los bonitos paseos de la felicidad.

El Cuatrienio 1990-1994 estuvo lleno de inolvidables momentos que jamás olvidaré y que han quedado grabados en mi memoria como los bonitos paseos de la felicidad. La felicidad alcanzada es la de estar casado con una esposa tan bellay atractiva como Liliana y tener dos hijas tan lindas y bonitas como Leslie y Carla. Con ellas estoy tan completo y tan realizado en lo sentimental y en lo amoroso que durante las jornadas laborales sólo pienso en las 3 de la tarde para salir raudo hasta nuestro domicilio y compartir toda mi vida con ellas: Lina-Liliana, Lina-Carolina y Lina-Carlina. Son Liliana, Leslie y Carla y no las cambio por ninguna otra emocionante aventura sentimental de las que he vivido. Las tres son únicas. Las tres son irrepetibles. Las tres son bellas y guapísimas y doy tres veces gracias a Jesucristo por cada día que amanezco junto a ellas, por cada día que comparto con ellas y por cada día que doy bonitos paseos de la felicidad con ellas.

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Ciando mi abuela fue emperatriz.

Una vez que Luis descubrió mis grandes hazañas con las chavalas de muy buen ver y de muy buen mirar, quiso saber de dónde me venían a mí dichas capacidades y quiso conocer a mi familia una vez que yo ya había conocido a la suya. Así que, sin pensarlo dos veces, un día quiso acudir a mi casa para conocer a mis progenitores. Entonces todavía estábamos viviendo en la calle Juan Duque 16. Lo primero que le deslumbró a Luis fue lo moderno que era el portal, lo bonita que estaba la escalera y el estilo fino de todo el trayecto hasta subir al piso quinto número dos. Llamé a la puerta y acudió mi madre…

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Distancia

Tengo un problema con los dedos de estas manos torpes que siguen buscando tus cabellos, tus caderas, tus manos,
Es esta sensación que me dejaste la última vez que nos
vimos y que continúa latente por todo mi cuerpo,
¿Será esta la sensación de la vida?
¿Del vínculo misterioso que nos une?
¿Dónde sea? ¿Cuándo sea?
Que sensación tan increíble tenerte cerca…

Estoy seguro que te he visto -me digo, pero muy en el fondo lo sé, fue solo un espejismo son estas alucinaciones vívidas producto de la necesidad de tu presencia, puedo verte caminar por allí a distintas horas, con el cabello largo y tus mejillas rojas, mirando tu contoneo una y otra vez.

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Presión de cuerpos

Hoy me delego el valor de probarte;
Me dejo seducir por el sámsara*, reconociendo la atracción epicúrea* como ley mundana.
Desmantelando tu belleza de entre los tejidos áridos que te recubren, hondeando tu cabello, escultor de marañas, respirando la sal de tu piel,
desembocando mis labios en tu clavícula escribiendo palabras prohibidas con el pincel de mi lengua, las guardo como un secreto, en el invisible lienzo cobrizo.
Cuando logro encender la llama sobre el filo de tu oreja,
cuando extiendo mis dedos desde el cuello hasta tu mandíbula, manejando con fuerza el timón de tus gemidos, es entonces cuando te manifiestas y te revelas ambiciosamente y me amarras con nudos perfectos con tus brazos y piernas, sin dejarme escapar,
y entonces en ti emana una corriente eléctrica por los relámpagos que truenan desde tu coño, recorriendo todo tu cuerpo,
lo percibo en el cimbrar de tus huesos,
en el hálito agónico,
y yo los acompaño, con fuerza y con ímpetu hacia la catarsis,
creando así la presión de cuerpos por la avaricia del deseo,
en un intento de unir forzosamente tu yo y mi yo como una sola unidad,
como lo hacen dos gotas de agua al fundirse,
ambos seremos uno,
ambos seremos yo.

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