Will (Novela de Ciencia Ficción)

- ¿Cómo va eso, Katy?
– ¿Tengo que ser totalmente sincera, Thierry?
– Totalmente sincera. No estamos ahora para contarnos mentiras piadosas.
– ¡Mal, Thierry! ¡Estamos muy mal y no podemos estar peor!
– ¿Es que no tenemos ni tan siquiera un gramo de energía?
– Ni tan siquiera un gramo de energía.
– ¿Y usando el cálculo de probabilidades hay alguna probabilidad de que recuperemos aunque sea un gramo de energía?
– Ya he usado el cálculo de probabilidades.
– ¿Cuántas probabilidades tenemos, Katy?
– Un total de 0. ¡Lo siento, Thierry, pero me dijiste que no era momento de contarnos mentiras piadosas! Algo ha sucedido que nos ha hecho perder todas las energías. Ninguno de los generadores funciona y, al no tener energía, no podemos tener la oportunidad de ver ninguna imagen en la pantalla. No sólo estamos totalmente perdidos en el espacio interestelar sino que vamos completamente a la deriva en medio de la oscuridad. ¡Sólo un milagro de Dios podría salvarnos pero creo que Dios ni tan siquiera nos puede ver por lo oscuro que está todo!
– Rezo a Dios porque me de la oportunidad de salir vivo de esta aventura.
– ¿Por algún motivo especial, mi capitán?
– Sí, Pardue. Tengo un motivo muy especial.
– Nada de mentiras piadosas, mi capitán. ¿Cuál es ese motivo?
– Poder ver, aunque sólo sea por una vez en mi vida, a ese golfo de Vizcaya que nos ha provocado esta catástrofe. ¡Si Dios me concediese esa Gracia ese gracioso de golfo de Vizcaya se iba a enterar, pero muy bien enterado por cierto, de cómo se las gasta el capitán Thierry Terry cuando me enfado de verdad!
– ¿Y si es un etarra, Thierry?
– ¡Me da lo mismo que sea un etarra o no sea un etarra, Katy! ¡Es solamente un idiota!
– Un idiota metido a gracioso, mi capitán.
– ¡Tú lo has dicho, Pardue! ¡Estamos totalmente perdidos por su culpa y como Dios quiera hacer el milagro de verle cara a cara mi cara va a ser lo último que vea ese golfo de Vizcaya en su vida!
– Lo que no comprendo es por qué los de Tierra han hecho regresar de la Luna al comandante Salvatierra cuando estaba pasando allí su luna de miel…
– Yo tampoco lo comprendo, Katy… pero me han avisado desde Tierra que no sólo recemos por nosotros sino que también recemos por ellos.
– ¡Dios mío, Thierry! ¡Lo que estás diciendo es demasiado grave!
– Por eso sólo le pido a Dios ponerle la mano encima a ese golfo de Vizcaya.
– Quizás solamente quiso hacernos un bien…
– Es mejor no calentarse la sangre por eso, mi capitán. Será alguien que busca solamente la fama.
– De acuerdo. Hoy en día se ansía tanto llegar a la fama que hasta un idiota puede ser famoso.
– El Mundo de la Fama está lleno de idiotas, Thierry.
– Eso parece, Katy. Lleno de idiotas haciendo de imbéciles y adorados por imbéciles haciendo de idiotas.
– ¡Eso es, Thierry! ¡Tengamos buen humor ya que quizás sea lo último que podamos tener!
– ¡Pues el asunto es mucho más serio y no tiene gracia alguna, mi teniente!
– ¿Qué te sucede, Pardue? ¿No te gusta el humor negro?
– Ni a ninguno de ustedes dos le va a seguir gustando cuando escuchen que sólo tenemos comida para mañana. Se han agotado todas las existencias. Teníamos suficiente para un mes completo, que era lo que habían calculado los sabios directores de este Programa Will para encontrar un objetivo, pero no sólo no hemos encontrado ningún objetivo sino que ahora somos un objetivo siniestro.
– ¿Para quién, Pardue? ¿Para ese idiota golfo de Vizcaya sea etarra o no sea etarra?
– No, mi capitán, ahora somos el objetivo principal para la Señora Doña Muerte.

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MM

Mama significa mamá pero los acentos, en ciertas ocasiones, sobran. ¿Qué tienen que ver Maribel Verdú con Mariano Rajoy? Quizás que los dos viven el el Siglo XXI. Pero la verdad sea dicha a mí me gusta mucho Maribel pero no me gusta nada Mariano. Tendencias de la naturaleza humana cuando la naturaleza humana está bien equilibrada. Vamos a ver. Maribel es madrileña desde 1970 y Mariano es gallego desde 1955. Por eso me gusta mucho Maribel y no me gusta nada Mariano aunque a Fernandito le sucede lo contrario; o sea, que le gusta mucho Mariano pero no le gusta nada Maribel. Menos mal que ni soy Fernandito ni soy como Fernandito. Y todo esto a ritmo de sevillanas.

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Casi cada tarde

Ramón,….me dijo que se llamaba, una vez que me acerqué, abrí la puerta y entré.

Casi cada tarde, sobre la mesa una botella, para él y el vino algo transparente; tinto color amoratado, sonrojado, ruborizado, rubefaciente, rojizo; no sé, puede que peleón, travieso; cariacontecido, y vasos también para alguno de sus amigos alrededor de la mesa; conversación, charla; acompañantes.

Tapón sobre hule, de corcho, de alcornoque. Fagácea, copa hoja verde.
Y el vino, y la compañía, una suma minoría de conciudadanos tres o cuatro amigos, no más, no; junto a la botella medio llena o medio vacía o viceversa, que viene a ser lo mismo son hablares; son populares, son mecanismos, son figuraciones sonidos figurantes en el arte de platicar.

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Los gorriones y la vida humana (completo)

Recojo un texto de Internet: “El gorrión, un ave común y de colores opacos que hace nido en varias áreas domésticas de los Estados Unidos, tiene mucha mitología y simbolismo asociado. Ellos encuentran un lugar en la iconografía religiosa y en el folclore, representando cualquier cosa desde la vida a la muerte y de la muerte al renacimiento. La poderosa presencia del gorrión como símbolo cultural ha estado con nosotros durante cientos de años. Las referencias a los gorriones son numerosas en la Biblia, lo que causa que los Cristianos encuentren un significado particular en el sentido simbólico del ave. El gorrión representa el reconocimiento de los menores aspectos que parecen insignificantes de la vida con Dios. Algunos Cristianos, generalmente los Católicos, se adornan con imágenes de gorriones para significar su importancia para Dios. Adicionalmente, al principio de la Cristiandad, los Cristianos usarían bocetos simples o marcas de gorriones para significar lugares de encuentro secreto en los lugares que los Cristianos eran perseguidos. Luego de un viaje, los marineros a veces se tatuarían gorriones en su cuerpo, para simbolizar el logro de completar un viaje largo. Estos tatuajes no sólo eran imágenes de gorriones, eran gorriones náuticos especiales que podrían tener direcciones cardinales. Los gorriones, que también simbolizan la adquisición del amor, tienen un sentido para los marineros de que han encontrado algo que han estado buscando. Para los marineros, este ave simboliza completar un viaje largo y haber encontrado por fin un destino. Los gorriones tienen una gran presencia en la literatura. Un ejemplo muy conocido es el poema “The Blossom” en la canción de William Blake “Songs of Innocence” que presenta a un gorrión. En el poema, él usa al gorrión como metáfora para la pasión, sacrificio y hazañas sexuales. Blake ata los enlaces tradicionales y espirituales entre los gorriones y la Cristiandad con el acto apasionado de las relaciones sexuales, haciendo al gorrión un símbolo de acción rápida. El poema de Blake ha despreciado varias otras referencias a los gorriones y “The Blossom” en la poesía más nueva. En varios cuentos populares, baladas y poemas, el gorrión y otras aves han sido prestados como un símbolo de viaje o búsqueda del alma. Por ejemplo, un antiguo cuento popular de Japón describe un gorrión como símbolo de acción moral, en el que un hombre y mujer se disputan el cuidado del mismo como mascota. El cuento intenta ejemplificar el modo en que el gorrión debería ser respetado y considerado como una criatura poderosa, aunque pueda parecer minúscula para los humanos. La asociación de los gorriones con la acción moral la posiciona como un ave especial para los humanos”.

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En el patio de un sucio geriátrico

En el patio de un sucio geriátrico en el que ni las flores tenían color, dos ancianos se disputaban su matinal partida de cartas. Como si fuera un ritual, barajaban unas cartas ya despegadas del cartón por los frecuentes choques derivados del vaivén de unas manos abandonadas al párkinson, se las repartían con miradas desafiantes y colocaban en el tapete las sobrantes no sin ciertas muecas y pequeños gruñidos. El sol despegaba y sus débiles rayos empezaban a acariciar algunas plantas mustias gateando por el albero hasta cubrir del todo los pies de los ancianos, algo que verdaderamente agradecían con una pequeña curvatura en los labios frente a tanta arruga. Al tiempo de soltar la primera carta en el tapete y llevarse como botín tres más, uno de ellos dijo con voz áspera – ¿Te puedes creer? El otro día me vino mi nieto, el más pequeño de todos, muy contento, venía de la escuela y traía un dibujo de una gran casa mareada por tantos colores-. El anciano hizo un parón que aprovechó para soltar una carcajada a la vez que un cuatro de espadas. –Aproveché y le pregunté qué quería ser de mayor y me dijo que ¡astronauta!-. Esta vez la sonrisa también contagió al otro anciano. Después de reír ininterrumpidamente y aún con una resaca de risa en los labios prosiguió – Pero yo sé que acabará siendo pintor como su padre: todos terminan siendo como su padre, ¿verdad?-. –Sin duda-. Como si acabase de tener una revelación y guardándose algunas migajas de carcajadas para después, se quedó serio durante unos segundos y levantando la mirada del tapete preguntó -¿Y tú, Alberto?, ¿Qué quieres ser de mayor?-. A lo que éste último contestó – Yo quería ser pintor, fíjate por donde, pero para el tiempo que me queda aquí…-. Miró al cielo. – Mejor ser astronauta-.

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Todo fue un entrar en tu vida.

Todo fue un entrar en tu vida
formando versos con palabras
que amaba desde el recóndito escondite
de los ojos mirando al alba.
En medio de mis manos y mi alma
una distancia se acortaba ilimitada
y mirando la luz del horizonte
ideas mil… mil canciones…
se fueron desgajando de mi mente.

Aunque la historia niegue sus principios
lo mío fue un abrir la mirada
y extenderla, suavemente ardiente,
por la llanura del sentir y tu presencia.

Era la luna la que me traía
lluvia de ecos lejanos tras los montes
y al amanecer de cualquier momento
todo fue un dejar que se crecieran
las imágenes del sueño blanco.
Y cubrir con letras de insomnio
el descansar manso entre las flores
ideadas por mi propio estar.

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Sagitario (Novela del Oeste) -1-

Kansas City. En época de historias y leyendas del Viejo Oeste, un “pingüino” llamado así por su nariz aguileña, el estrafalario corte de chompa que usaba y su patosa manera de caminar debido a su enorme gordura, estaba siempre a merced de los caprichos de la bruja Mari Juana. En realidad se apellidaba Sagitario y todos le conocían como Sagi. Le encantaban las pistolas más modernas del Viejo Oeste de aquellos tiempos, a las cuales él las denominaba “pipas” porque descendía de padres y abuelos argentinos.

Sagi solamente era un pistolero bravucón, feo como el Demonio, que siempre se balanceaba en las barras del saloon “Milboona”, mientras la Mari Juana lo convertía, tantas veces como le daba la real gana, en un pelele titiritero o incluso en macho cabrío, entre copas y copas de ron, cuando daba rienda suelta a los celos y las envidias contra “La Chica”, que cantaba y bailaba sobre el estrado todos los viernes por las noches. Entre ron y ron por aquí y ron y ron por allá, Sagitario, Sagi para todos los que se burlaban de él, se quedaba ronco intentando hacer compañía a la linda y escultural “Chica” del “Milboona” viernes tras viernes.

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En medio de la fiesta

En medio de la fiesta y después del baile, los recién casados se ponen uno frente al otro con miradas candorosas pero cómplices. Como si fuese un juego de niñas, la novia se desplaza y arrebata de la mano de su amiga la botella mirándola con indecisión. La descorcha y bebe tan rápido que no puede evitar toser durante unos segundos. Él, sorprendido, la sigue, le acaricia el cuello con la yema de los dedos y le aparta el pelo mientras aproxima los labios a su frente. Aprovechando ese pequeño intersticio se abandonan el uno al otro bailando tan lentamente que sólo pueden sentirlo cerrando los ojos. Esa sensación de tranquilidad, ternura y seguridad que hace que se eleven los labios serenamente, la cabeza suba al cielo y la boca suspire hondamente, llena todo el salón mientras una cámara de fotos reproduce el primer sonido de un aplauso que contagia a todos y retiene el instante. Resulta curioso cómo siempre que esto sucede, cual grito destinado a reproducirse en otro lugar, se escucha un mensaje, se cae una lágrima y se rompe un vaso.

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Carta a mí mismo

Al quedarme dormido tomé del buzón la carta que me escribí cuando aún la amaba:

Querido John:

Soy de sueño fácil pero igualmente sentí los sonidos secos de las cajas de cartón siendo apiladas y el despegue de la cinta adhesiva que las cerraba con lo que parecía el eco de mil fósforos encendiéndose ininterrumpidamente. Me daban la sensación de quemar una zona de mi bello sueño en el que estaba junto a ella. Ese sonido hubiera sido más desagradable si no se hubiera mezclado con un suave olor a café que me calmó y me hizo sentir como antes. No sabía que estabas de mudanzas y si no hubiera sido porque ese olor suave pareció desnudarse minutos después para convertirse en otro similar al de la carne quemada, no hubiera pensado que era mi mente en combustión y que me habías abandonado. Ahora ya sabes que, aunque no huelas ese café que acabó en beso, si todo se quema, inevitablemente veras a mujeres y hombres golpear las puertas desesperados por salir y cuya ira se desatará en tus pesadillas. Podrás decirle a la gente que has tenido un bonito sueño en el que te mudabas a otro sitio, con una mujer que has conocido y después enseñarles los fósforos. A mí no me queda más que golpear la puerta y esperar a que te despiertes como yo: en una casa quemada, desvalijada y con un dulce regusto a café en la boca que me hace pensar en ella.

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Solidarios de la luz.

Se prolongan las horas vividas en el caudaloso sentir del desembarco de las emociones. La travesía de los sueños siempre tiene y mantiene recuerdos de playas doradas, ecos de un inventario que enriquece a esa persona que todos llevamos dentro, fondos de ilusiones movidas por el vaiven del tiempo, sonrisas en el atardecer (cuando la luna empieza a besar nuestros sentidos) y una nueva promesa que se refugia en la realidad de los soñadores solidarios de la luz.

Escucho la voz del murmullo de plata; ese murmullo que prolonga sus ecos dentro de la conciencia. Y entonces llega el destino para seguir amando la verdad y de verdad. ¿Es la verdad una consecuencia del amor? Las voces internas reproducen el mapa anímico de nuestras emociones. El amor nos conduce, una vez tras otra, al recuerdo de aquel nacimiento en donde comenzamos a ser personajes de nuestro propio idilio con las aventuras de este vivir en medio de los oleajes de los sentimientos. Es inagotable nuestro propio sueño en este vivir de forma tan natural como la luz que brilla en las pupilas de los ojos que amamos.

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“El Australiano” y otros tipos raros.

La verdad es que en la mili (Servicio Militar Obligatorio) había tipos curiosos y otros a los que les daba por tener manías. Una de de las manías de Manolo era que yo le presentara a mi novia para que él la pudiera dar un beso (en la cara por supuesto) y, para chantajearme, me presentó a la suya, un día que regresábamos al campamento en los autocares militares, y me dejó que la besara. Cuando pidió que yo hiciese lo mismo con la mía sólo me entró la risa. Por algo tan inocente y tan sin importancia, Manolo cogió un cabreo de “aquí te espero” hasta el punto de que dejó de tener amistad conmigo y no hacía más que repetirme que, por culpa de la frustración que le había entrado por no conocer a mi Princesa, se iba a “liar la manta a la cabeza” y que, para superar el trauma, se iba a marchar muy lejos; tan lejos como Australia. De lo desesperado que estaba le entró la manía de irse a trabajar aunque fuese de “canguro” a la ciudad de Sidney, por ejemplo; pero que estaba dispuesto a hacer lo que fuera (no sí si aceptaría lo de ser mamporrero) con tal de irse a las antípodas y perderme de vista a pesar de que habíamos sido grandes amigos. Cosas raras de la mili y de algunos que no saben que una novia es un tesoro privado. De “El Rubio” sólo sé que se quiso abrir las venas y de “El Vilalba” solamente que tenía continuamente sabañones en las orejas.

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Infinita percepción.

Te recuerdo en la parada del bus cuando froto mis manos en la pulsación del frío para sentirte más cerca… te recuerdo pasando por la puerta de un Banco para llenar mi silencio de las ausencias… te recuerdo en alguna de las calles de algún barrio que ya me es desconocido… te recuerdo en las aulas universitarias mientras aprendo a comunicarme con las estelas de los pensamientos… te recuerdo en algún jardín de residencia para no caerme en el abismo… te recuerdo en la playa singular donde cada uno somos lo que en verdad somos… te recuerdo en la pista de tenis donde los disparos ajenos me rozan la supervivencia… te recuerdo en alguna expedición a las regiones solidarias… te recuerdo en alguna fiesta de hotel mientras brindo por las representaciones personales… te recuerdo asido a la barra para no fracasar en mis intentos de seguir sonriendo… te recuerdo en todo este teatro que forma la esencia para el vivir… pero, sobre todo, te recuerdo en la tarde de sol y sombra mientras te miro a los ojos y comprendo…

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Nunca solía esperar demasiado

Nunca solía esperar demasiado por lo que abrió el bolso, cogió la cajetilla de tabaco y extrajo otro cigarrillo. Se apoyó lentamente sobre la pared azulada bajo la marquesina de la entrada a la casa mientras levantaba sus pechos para dar a luz un ramo de humo blanco y perfumado.
Agotó su paciencia tecleando en el aire con sus finos dedos y miró el reloj. Leyó el reloj.
Clavando su mirada en la postal navideña que ofrecía una ventana donde se recreaba a una familia dispuesta a cenar, decidió que la espera no tenía sentido. Al reincorporarse hizo una herida negra a la pared con su tacón, una herida del tamaño de un cuchillo, y la pared se desinfló. En lo que duraba el eco del séptimo paso, detuvo su figura, abrió de nuevo el bolso y sacó el móvil. Con sus largos y arrugados dedos marcó una cifra…
El teléfono al que usted llama está apagado o fuera de cobertura, si lo desea, puede dejar un mensaje después de oir la señal, gracias. Piiiiii.
– …Sergio soy Nuria, me ha parecido verte a través de la ventana, se te veía muy feliz. Mañana estaré en el hotel donde nos conocimos. Te sigo esperando.
Colgó y siguió andando pero sus torpes rodillas no la dejaron caminar más: tiró el cigarrillo tosiendo como una vieja y alzó el brazo. Al minuto ya tenía un taxi parado en su acera:
– Deje que la ayude señora.
Si Sergio fuera a ver la casa no podría. Si clavase su mirada en la ventana de enfrente vería a la misma familia de postal dispuesta para cenar. Si oliera la mezcla de humo y perfume que dejó ella al irse lloraría y si escuchase el mensaje del móvil se daría cuenta de que la voz de Nuria se ha conservado inexplicablemente durante treinta y cuatro años. Si pudiera tenerla la besaría, pero no puede: ninguno de los dos existe. Lástima que ningún periódico se hiciera eco de la noticia.

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Suena…

Se paró la musica
Y sus manos dejaron una caricia en el papel

Cayeron palabras
Viejos recuerdos destintaron su mantel.

Grito tras grito y nadie escucha,
Una garganta desgarrada,
Una llamada de María…

Un dolor…
que desde fuera llega dentro.

Arrebata su sonrisa hasta la luna,
Y sus manos intentan dibujarla.
Se tiñe de negro el blanco lienzo.

Las paredes se han quedado sordas…

Lo que supieron los ángeles

El Hombre es básicamente bueno. Nacimos sin pecado, no sabíamos el concepto de bueno y malo ya que, si no existe el mal, el bien no estaría definido.
No conocíamos a Dunia* con sus errores e imperfecciones, no sabíamos nada excepto la perfecta naturaleza de existir, solo había un camino, y este era el único que conduce a lo perfecto. Entonces descubrimos imperfecciones, descubrimos el error mundano, y fue cuando dividimos el camino en dos, el correcto y el incorrecto, entonces definimos el bien y el mal. El bien es el camino correcto y verdadero mientras que el mal parte de un error considerado como correcto pero solo en su apariencia. Nos educaron con incorrección, y partiendo del error, generamos mal con la ignorante idea de hacer el bien. Aprendemos de la consecuencia de lo incorrecto cuando trae fines destructivos, el problema está cuando hay demasiada incorrección y no nos damos cuenta de la verdadera consecuencia destructiva y tratamos de justificar el error con otros errores sin encontrar verdaderamente el error básico.
Quizás el fusil no sea el arma adecuada para abordad un conflicto. Quizás El Hombre no es el verdadero enemigo de El Hombre. Y quizás podríamos aprender más del niño que de cualquier escarmentado erudito.
La supervivencia es un impulso natural e inherente en los seres vivos, nos aleja del dolor y nos atrae al placer, el proceso constante de alcanzar metas placenteras es perfectamente definible como felicidad.
Buscamos la verdad de entre los escombros, porque el Diablo no siempre fue Diablo y los ángeles bajamos para comprenderlo.

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Emboma Milinifaxi Nociomo (Cuento Africano)

Julia Amparo detuvo el jeep ante el único cafre que encontró en el camino; el cual quedó ensimismado y con todas sus hormonas calientes y bien despiertas en cuanto la vio tan hermosa y tan excitantemente provocativa, vestida con la camisa ajustada a su escultural cuerpo y aquellos pantalones cortos que la hacían tan apetitosa.

– Por favor, caballero… ¿voy bien para Durban?
– ¿Quién es usted?
– Soy española.
– ¿Qué quiere decir española?
– Que he nacido y vivo en Madrid.
– ¿Qué quiere decir Madrid?
– ¡Venga ya, cafre! ¡Basta de tanta ignorancia y tanta falta de cultura! ¡Soy extranjera! ¿Vale?
– No hace falta chillar. Nadie nos está oyendo.
– ¡Si cree que chillo por tenerle miedo se está equivocando del todo! ¡Cuidado conmigo que soy mucho más peligrosa de lo que parezco! ¡He liquidado ya a muchos como usted!

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Comunicación (pensamientos)

Hay personas que saben escuchar y aprenden mucho pero hay gentes que no saben oír y no aprenden nada.

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Lo importante no es lo que los demás dicen de nosotros sino lo que nosotros decimos de los demás.

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La Acuchillada

Si vas a cortarme
Córtame hasta el hueso
Rápido y un solo golpe
Aquí estoy a pecho descubierto
Para ti
Por ti
No comprendes porqué
No importa
Me entiendo yo
Y eso basta
Yo sé mi cuento
Toma decisiones
Haz fácil el proceso
Tu parte es ponerte en movimiento
Hazlo pronto, hazlo bien
Hazlo mejor que hasta ahora

Las parejas que bailan Swing en la plaza del Reina Sofía

-Qué bonito debía ser todo en aquella época, ¿verdad?…
Jóvenes trasnochados, aspirantes a Baudelaire,
beben absenta en un burdel decadente de Mont Parnasse…
Librepensadoras fuman con elegancia Gauloises,
mientras enamoran a bohemios con sus palabras…
El ayer, es un tren imaginario hacía el hoy .
Un tranvía a medianoche con tan solo dos viajeros.
Dos desconocidos que se miran con deseo.
Dos amantes que se besan en el cuello,
Aguanta un momento aquí mi alma,
Que tengo mucha sed.
Dame a beber tu piel,…
Amour…mi amor, acércate que te susurre…
Esta noche seamos cómo las parejas que bailan Swing,
en la plaza del Reina Sofía.

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Para gorriones con conciencia literaria.

Escribo poesía para gorriones como preludio de este nuevo amanecer. Un clamor de las violetas me llega mientras observo, a través de la ventana, el azul de mar. Eros o el amor: una disyuntiva como si fuera una especie de himno al azahar mientras la Luna (rosa nocturna) se asemeja a un melón abierto (a punto de ser comido) y la balada de la oveja ha dejado de sonar para dar paso al romance de las olas y el viento. Llueve. El elogio de la fresa es como agua nocturna que empapa la voluntad del árbol; algo así como la exaltación de la palmera que ansía llegar a la nube. Alabanza de la cebolla de Miguel Hernández como alegría de la noche (en cuatro tiempos).

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La mirada infinita.

Hay estrellas que se van pero nunca desaparecen. Sus presencias son partes alícuotas de nuestros sueños. Desde que tuve 10 años de edad siempre me he preguntado ¿por qué seré poeta? Posiblemente las miradas de esas estrellas, cuyo significado es la infinita interpetación de sus misterios, sean porcentajes muy elevados para la respuesta. Se ha ido Lauren Bacall quizás para encontrar el porqué de su mirada infinita. Silbo mi canción de los años que no han pasado en mi corazón. Magia maravillosa para jugar con la sombra de la flaca presencia. Memoria para recordar. Sí. Eso es. Tener o no tener una mirada infinita. Mi Princesa es eso pero mucho más. 10 años me bastaron para descubrir ciertas verdades de las mujeres del futuro. Y es que no fui un niño prodigio sino el prodigio de un niño que traducía las miradas de Lauren. Hasta que lo infinito de su mirada se convirtió en la que yo buscaba.

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El Juicio de José (Teatro).

Mesa preparada para desayuno. Vajilla y cubertería con cierto lujo característico de la clase media-alta. Reloj de pared. Buena luz. 5 sillas alrededor de la mesa. 4 personas sentadas. Están desayunando. Son Anita, Tania, Jaimito y Leandrita. El que falta es José.

Anita.- Apúrense niños. Dénse prisa o llegarán tarde al colegio. ¡¡José!! ¡¡José!! ¡¡Que se te pasa la hora!!

Voz de José.- ¡¡Ya bajo Anita!! ¡¡Es esta dichosa corbata que me regaló tu mamá!!

Anita.- ¡¡No eches la culpa a mi mamá y baja rápido que se te enfría el café!!

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A flor de piel.

Central de Ahorro Popular. Sentimientos a flor de piel y un inicio laboral que promete horas de ensoñación. Y es que las chavalas de buen ver comienzan a destaparse en mi fantasía. Hay que seguir con la inercia de mis aventuras en Cima. Y encima hasta puedo seguir jugando al fútbol. ¿Qué más pedirle a la vida con mis siempre eternos 18 años de edad? Lo mejor de todo es la hora en que la veo llegar y, a escasos centímetros de mí, fichamos la tarjeta de entrada. Después se aleja pero ha quedado grabada en mi memoria. ¿Para qué te quiero Soledad? Sonrío. Sonríe. No estoy haciendo mal el camino. Y después, entre el viento del invierno y los días fríos, me caliento al trasluz de la ventana. Hay luz. Siempre hay luz para los sentires a flor de piel ahora que, ensimismado en mi ensoñación, la veo llegar. Sonrío. Sonríe. Quizás es que esto de saber elegir se basa en saber clasificar. Y no me refiero a las fichas bancarias.

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Ahora

Déjame besar tu espalda – dijiste
si en aquel lugar en aquella hora yo hubiera
comprendido las razones…
entonces sentí tus labios y tu aliento
La reacción natural de la piel poniéndose en
guardia que sensación tan increíble
Es tu aroma lo único que logra transportarme
No pude escuchar toda la fraseo o quizá no terminaste
de articularla pero el sonido de tu voz recorriendo
el oído me trasporto como siempre me dijiste…

Pepa y Lola, las de las flores.

Pepa vende rosas. Lola vende claveles. Las dos se ubican… ¡válganos el cielo cuando las da por discutir!… en la puerta del mercado donde el olor a aceitunas reclama la atención de las curiosas comadres. Pepa es una niña mientras Lola ya está bien entrada en años. La gitana Lola está deseando perder de vista a la paya Pepa…

“¡Oye, niñita de los peines! ¿Por qué no te das una vueltecita por los buenos aires y luego vienes y me lo cuentas, esaboría?” “¡Ni hablar de la peineta, doña Lola! ¡Yo he venido antes y tengo todo el derecho de mi sangre andaluza para estar donde he llegado!” ¡Válganos el cielo cuando las da por discutir! Es entonces cuando interviene él. “No discutan por culpa de las flores porque no hay razón suficiente para hacerlo. Voy a comprar un ramo de rosas y un ramo de claveles y sanseacabó la discusión” Es “El General”. En el arrabal se han tejido muchas leyendas sobre “El General”. La mayoría de todas ellas le presenta como un antiguo resistente. Uno de aquellos maquis que huyó a las montañas pero decidió, un atardecer cualquiera, de que era llegada la hora de ser parte de una pequeña sociedad. Y dejó sus heroísmos para convertirse en todo un personaje real dentro de todos nosotros. Las mujeres le adoran como si fuese un dios de la felicidad. Y él es feliz mientras se siguen tejiendo leyendas sobre él y su espigada silueta más propia del hambre que de las ganas de seguir en forma.

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